EE.UU.: baja de impuestos es de u$s 600.000 millones
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•Aceleración
•Explicaciones
El presidente Bush encargó a su nuevo jefe de asesores económicos, Stephen Friedman, y a otros colaboradores importantes, que expliquen el paquete a los ejecutivos de Wall Street y a los legisladores influyentes.
Las reducciones impositivas estarán acompañadas por un importante recorte en los gastos federales del orden de 316.000 millones de dólares en el presente ejercicio. Las diferentes dependencias de la administración debieron ajustar sus cuentas en favor de la maquinaria militar que se puso en marcha para la anunciada guerra con Irak.
Para asegurarse de que las medidas sean aprobadas, Bush necesitará algunos votos demócratas y el apoyo de la facción moderada del Partido Republicano, al que pertenece.
El senador republicano John McCain dijo el domingo que se opondrá a un plan de estímulo que esté «demasiado inclinado» hacia los ricos y los inversores. El vocero presidencial Ari Fleischer expresó su «decepción» por las críticas de los demócratas y de algunos economistas según los cuales las propuestas de recortes de impuestos beneficiarán a las grandes empresas y a los estadounidenses acaudalados, y las atribuyó a la política interna de la oposición.
•Impacto
«No está claro que haya un gran impacto en la inversión, al menos de forma inmediata», dijo William Osterberg, profesor de economía y finanzas de la Universidad de Wyoming.
«El (Bush) cree que lo que crea los superávit es el crecimiento. Cree que lo que crea los déficit es la falta de crecimiento», respondió Fleischer.
Bush también le pedirá al Congreso que amplíe la vigencia de la ayuda federal por desempleo para más de 750.000 estadounidenses cuyos beneficios expiraron el 28 de diciembre. Sin embargo, los demócratas, quienes presentarán su propio plan, prometieron dar batalla.
Al menos hay consenso en la rebaja de impuestos a la clase media y una ayuda excepcional a los estados con problemas, aunque lo cierto es que, según los analistas, la mayor incertidumbre económica tiene que ver con las consecuencias que genere una guerra con Irak, tanto por el colapso fiscal como por el precio del petróleo.
La economía de EE.UU. creció 2,8 por ciento el año pasado, pero sólo 1 por ciento anual en el último trimestre, y no fue suficiente para disminuir el desempleo, que terminó el año en 6 por ciento.




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