Efecto campo: se paga aún hasta 50% del valor de propiedades con granos

Economía

No es para el público masivo pero existen formas prearmadas de boletos de compraventa inmobiliaria que lo incluyen. El pago en granos, principalmente soja, de una parte del valor de una propiedad no sorprende a los operadores inmobiliarios del interior del país.

Es que el boom del campo todavía se siente, aunque no tan fuerte como hace dos años, y el agro-business sigue siendo uno de los motores más importantes del sector inmobiliario. «Al principio, cuando comenzó a subir fuertemente el precio internacional de la soja empezaron a salir en el diario avisos de concesionarias de automóviles que lanzaban promociones en las que se podía comprar camionetas 4x4 la mitad en efectivo y la mitad en especie, que era justamente granos. Luego esto pasó al mercado inmobiliario», relata Enrique Badaloni, presidente de la Corporación de Empresas Inmobiliarias de Rosario.

El mecanismo, según el operador, es simple. El comprador, que en estos casos es productor agropecuario, transfiere el cereal, que generalmente está en una cooperativa, al vendedor con la cotización del día. «Finalmente, aunque muchas veces las inmobiliarias dicen que puede tratarse de una operación con mayores complicaciones, ésta es una transacción muy transparenteporque se realiza a través de otros organismos que lo regulan», agrega Badaloni que dice además que no se ven promociones en forma masiva pero que sí se acuerdan entre partes.

  • Legalidad

    En Córdoba, según Mario Toledo, presidente de la Cámara Inmobiliaria de esa provincia, la situación es similar. «En un momento era común usar esta modalidad de pago de propiedades con cereal por lo que hicimos ver por nuestros abogados los documentos que se firmaban y efectivamente eran legales», comenta. Para Toledo, aunque puede ser muy positiva esta transacción no es para que lo implemente cualquiera. «Hay que tener en cuenta que pagar con granos implica tener una autorizaciónpara venderlos y también conocer el tema», explica. De hecho, no sólo quien compra con soja debe ser una persona del sector sino que además quien recibe el dinero debe tener un mínimo conocimiento. Por eso es que estas operaciones suelen realizarse en construcciones nuevas donde los desarrolladores o constructoras son grandes inversores que cuentan con personal capacitado que colocan luego el cereal con un recupero rápido del dinero. Uno de los problemas que se presentó en este tipo de operaciones, según los operadores, es que a veces compradores y vendedores no se ponían de acuerdo en el precio al que se realizaría la cotización de los granos. «¿Tomamos como referencia el valor en el campo del productor, el precio en el acopiador o lo que se cotiza en el día en el puerto de Rosario?», se pregunta Toledo. Todas esas complicaciones, agrega, hicieron que haya bajado la cantidad de operaciones de este tipo en el último año.

    Un estudio de la Fundación Libertad mostró que entre 2002 y 2006 se duplicó la cantidad de quintales de soja necesarios para comprar un departamento de uno o dos ambientes en Rosario. Según estimaciones, teniendo en cuentael precio de un quintal de soja y el metro cuadrado en la ciudad santafesina, este año se necesitarán todavía más. Esto es resultado del efecto que provocó la caída del precio de la oleaginosa y el crecimiento de los valores de las propiedades. Mientras que en el primer año de la salida de la convertibilidad se necesitaban 1.180 quintales de soja para comprar una unidad de un dormitorio, en 2006 se necesitaron 2.237 quintales y este año se necesitarán cerca de 2.272. Pagando con cereales o no, el dinero proveniente del campo sigue siendo el mayor motor del sector inmobiliario en el interior del país.

    En Rosario, los operadores inmobiliarios indican que hay barrios que crecen a 100%, al ritmo de mayores precios de los cereales. Funes, Roldán y Fisherton en el Oeste o Pueblo Esther y General Lagos en el sur, están registrando un nivel de construcciones tanto de viviendas permanentes como de fin de semana nunca visto. En Córdoba, también señalan que ya se ven excedentes en el sector turístico, la industria y el comercio. «Es cierto que a 20 kilómetros de la capital provincial ya estamos en pleno campo, igual que sucede en Rosario. Por eso es que se invierte el dinero generado por el agro-business, pero no es el único», acota Toledo. Badaloni dice también que los precios de la soja ya no son los mismos que el año pasado por lo que hoy se ve que los productores liquidan las cosechas y luego salen a comprar departamentos, por ejemplo, para enviar a sus hijos a las grandes ciudades para asistir a la universidad. No es casualidad que sólo en cuatro barrios cordobeses como Nueva Córdoba, General Paz, Alberdi y el Centro haya más de 250 edificios en construcción.

    Principalmente, se trata de departamentos de uno o dos dormitorios a un valor promedio de u$s 1.000 el metro cuadrado.
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