31 de octubre 2005 - 00:00

El 41% de las textiles harán inversiones en el último trimestre

Una encuesta realizada a 100 empresas de la cadena textil- indumentaria reveló que el 41% planea concretar inversiones productivas en el último trimestre del año - las instituciones bancarias sólo aportan el 21% de los fondos; el capital propio representa el 45% y el crédito comercial brindado por los proveedores alcanza 26%. Un 31% planea un incremento de su dotación de personal y el 51% espera incrementar sus ventas totales, de acuerdo a datos relevados en su consulta trimestral, por la Fundación Pro Tejer.

El 41% de las empresas textiles y de indumentaria planea concretar inversiones productivas en el último trimestre del año, de acuerdo a la Encuesta Cualitativa de la Cadena Industrial Textil Indumentaria de la Fundación Pro Tejer, que da cuenta de las expectativas de los empresarios sobre el desarrollo sectorial en relación al mismo período del año pasado.
Los resultados de las consultas, que desde hace 18 meses se realizan trimestralmente, revelan también que la orientación de las inversiones se centra principalmente en el aumento de la capacidad de producción, la modernización del equipamiento tecnológico, la mejora de calidad y el desarrollo de nuevos productos.

De la Encuesta, que indagó a principios de octubre a más de 100 empresas de todo el Complejo Industrial Textil Indumentaria, se desprende un claro optimismo en el sector en relación a las variables claves. Un 31% de los empresarios planea un incremento de su dotación de personal, siendo sólo de un 4% las expectativas de disminución. En tanto, el 17% de los consultados espera aumentar las horas de trabajo y un 8% proyecta una disminución.

En cuanto al nivel de actividad un 51% de las empresas consultadas durante la primera quincena de octubre espera un incremento de sus ventas totales para el cuarto trimestre del año con respecto a las ventas del mismo trimestre del año pasado. Un 69% espera incrementos superiores al 10%. En cambio, el 35% de los encuestados no espera variaciones y sólo el 14% restante anticipa una disminución de las ventas.

Respecto a las perspectivas del uso de la capacidad instalada, teniendo en cuenta que el sector se encuentra -en promedio- por encima del 80% en el uso de su capacidad productiva, sólo un 4% espera disminuciones en esta variable y un 29% proyecta un crecimiento en la utilización de su capacidad de producción.

Las necesidades de crédito siguen estando equilibradas con las expectativas positivas de la cadena, ya que un 34% mantiene expectativas creciente respecto de la necesidad de financiamiento, un 39% manifiesta que no espera variaciones en los actuales niveles de crédito, el 25% de las empresas no requieren de financiamiento y sólo un 2% aguarda una disminución de sus necesidades de financiamiento. Casi la mitad de las aplicaciones de esos créditos se destina al financiamiento de capital de trabajo (compra de insumos y financiación a clientes) y se ubica en un segundo lugar la financiación de inversiones productivas, ya sean nuevas o en ejecución.

No obstante las expectativas favorables, las fuentes de financiamiento del sector sigue siendo un cuello de botella para su expansión debido a la muy baja participación del sistema financiero local. Las instituciones bancarias sólo aportan el 21% de los fondos, el capital propio representa el 45% y el crédito comercial brindado por los proveedores alcanza 26%.


Por otro lado, el sector se encuentra en estado de alerta por el sostenido ritmo creciente de las importaciones. En los últimos tres años creció a una tasa anual promedio del 51.5%. De esta manera, se espera culminar el año con 880 millones de dólares de importación, cifra que roza el promedio de la década del noventa (910 millones de dólares). El riesgo se potencia si se considera que el origen de las importaciones está fuertemente concentrado en Brasil, que explica el 50% y en los últimos 8 meses creció a una tasa del 18%. En consecuencia, ante una recesión en el país vecino, la economía nacional carece de instrumentos para frenar las ventas de su socio comercial, factor que desencadenó la peor crisis histórica del sector a fines de la década pasada.

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