8 de abril 2005 - 00:00

El BID renovó acuerdo de cooperación con banco de Asia

El Banco Interamericano y el Asiático de Desarrollo ampliaron hoy, por cinco años mas, su acuerdo de cooperación destinado a impulsar el enorme potencial de inversiones y comercio que se abre entre el Este de Asia y América Latina.

El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, y el del Banco Asiático de Desarrollo (BAD), Haruhiko Kuroda, rubricaron, hoy, la ampliación del memorando de entendimiento firmado por ambas instituciones, en Santiago de Chile, en octubre de 2000.

La firma de la ampliación por cinco años de la cooperación, hasta diciembre de 2009, se llevó a cabo en Okinawa, en el curso de los seminarios que el BID ha organizado de cara a la reunión anual de su Asamblea de Gobernadores, que se celebra en este archipiélago del sur de Japón ,del domingo al martes próximo.

A la firma del acuerdo, destinado a fortalecer las corrientes de intercambios económicos entre ambas regiones, asistió el ex primer ministro nipón Ryutaro Hashimoto, quien acogió en 1991, cuando era jefe de Gobierno, la primera reunión del BID en Japón, en la ciudad de Nagoya.

Hashimoto, Iglesias y Kuroda fueron los primeros ponentes del seminario "Latinoamérica y Asia en la economía mundial: Hacia unos mayores lazos y cooperación interregional y económica", uno de los foros que han reunido en Okinawa a expertos, políticos y autoridades financieras de todo el mundo en preparación de la Asamblea del BID.

Iglesias explicó que hay "una ventana de oportunidades para forjar nuevos vínculos regionales" entre América Latina-Caribe y Asia del Este, región que, para los productos latinoamericanos, aparece como "una frontera nueva, con un dinamismo diferente".

El presidente del BID situó en tal contexto el memorándum firmado entre las dos instituciones financieras regionales, que, auspiciado por el Banco de Japón, pretende abrir "un nuevo capítulo productivo en esa cooperación".

Por su parte, el dirigente del BAD subrayó que "aunque el actual nivel de lazos económicos a través del comercio y las inversiones entre Asia y Latinoamérica es relativamente pequeño, hay un potencial para reforzarlos y beneficiar así a ambas zonas".

Tal y como explicó Kuroda, "Asia, donde están algunas de las economías más dinámicas del mundo, supone un gran mercado emergente para los productos de América Latina".
Kuroda añadió que las exportaciones latinoamericanas al mundo consisten esencialmente en productos primarios, como comida, combustibles, metales y minerales, mientras que el 80 por ciento de las exportaciones de Asia Oriental están formadas por productos manufacturados.

Según el gobernador del Banco Central de Argentina, Martín Redrado, que también participó en este foro, "lo más importante es que en los últimos siete u ocho años el comercio se ha duplicado.

Ahí es donde se ve la complementariedad" entre las dos orillas del Pacífico.

Asia Oriental y Latinoamérica "son dos mercados emergentes a la vanguardia del siglo XXI, que deben liderar las relaciones económicas en la cuenca de Asia-Pacífico", añadió al respecto el ex primer ministro Hashimoto.

Este relevante político del partido gobernante en Japón destacó la importancia que tendrá la capacidad de producción energética de América Latina para el abastecimiento de Extremo Oriente.

"En el año 2030 se habrá duplicado la demanda de crudo en el Este asiático, de modo que será inevitable la compra de combustibles a Latinoamérica", en concreto Venezuela, adelantó.

Sin embargo, y pese a las buenas perspectivas de cooperación, los obstáculos son también notables, como se encargó de subrayar el secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), José Luis Machinea.

Entre esos problemas para América Latina, citó el bajo impacto que tienen las exportaciones en el crecimiento de la región, "con la mayor parte de los países especializados en fabricar bienes que no juegan un papel dinámico en el comercio mundial".

Además, subrayó la carencia en América Latina de políticas adecuadas en investigación y desarrollo, lo que redunda en un bajo nivel tecnológico de las industrias de la zona y un menor atractivo de sus productos en el mercado mundial.

A estos males, Machinea añadió un crecimiento económico volátil e insuficiente, altas tasas de desempleo e inseguridad laboral.

Para eludir tales piedras en el camino del desarrollo de América Latina y Caribe, y de su ósmosis comercial e inversora con el Este de Asia, el dirigente de la CEPAL apostó por "políticas tendentes a reducir la volatilidad, incrementar el ahorro nacional y promover el desarrollo financiero doméstico".

También requirió la adopción de "un pacto de cohesión social" por parte de los Gobiernos latinoamericanos y una apertura real de las economías, "para acelerar la tasa de innovación y diversificación industrial, y mejorar la competitividad".

Pero antes, añadió Shoji Nishijima, catedrático de economía de la Universidad nipona de Kobe, es imprescindible para América Latina "consolidar la democratización, hacer predominar el imperio de la ley", y apostar por "la libre competencia y la prudencia legal".

Dejá tu comentario

Te puede interesar