10 de agosto 2001 - 00:00

El calor adormiló al toro de las subas

El calor adormiló al toro de las subas
La mejora de 0,05% que experimentó el promedio industrial al cerrar en 10.298,56 puntos, y la merma de 0,15% que tuvo el NASDAQ darían, en principio, la idea de un mercado "chato". Pero lo cierto es que el cierre de ambos índices se dio prácticamente en lo mejor de la rueda, después de que ambos indicadores pasaran la mayor parte del día del lado perdedor, llegando a retroceder 0,85 por ciento el primero mientras que el segundo alcanzó a retroceder 1,27 por ciento. Incluso lo negociado registró una merma, retrocediendo a 1.100 millones de papeles en el mercado tradicional y 1.460 millones en el electrónico. Para poner la jornada un poco más en perspectiva, la de ayer es la quinta rueda consecutiva de pérdida para los papeles de la nueva economía. De todas maneras, quedó algo así como una especie de consuelo en el que durante la primera mitad de la rueda pareció como que había mayor interés de los vendedores, en tanto que a la tarde los que ocuparon el escenario fueron los compradores. De todos maneras, esto hay que tomarlo con pinzas, especialmente al estar en plena temporada veraniega. Algo que se notó, y hace tiempo no se veía, fue una mayor selectividad en las operaciones, situación que se reflejó en una leve suba del índice de semiconductores de la Bolsa de Filadelfia. Los datos de ventas minoristas que se suponía 24 horas antes podrían aportar algo de acción, fueron tan confusos que apenas si alcanzaron para mover las tiendas involucradas, pasando lo peor por las acciones de Gap, que perdieron 5,8 por ciento. Wal-Mart, la más grande de las cadenas minoristas, de la que se esperaba un incremento de ventas del orden de 8 por ciento apenas si consiguió vender 6 por ciento más que en 2000, y también fue castigada con una baja de sus acciones. Por el lado de los movimientos sectoriales, pareció que se volvió al viejo juego de las sillas musicales, con las empresas auríferas, laboratorios, constructoras y servicios públicos en suba, mientras que las aerolíneas, telecomunicaciones, aparatos del hogar y agentes bursátiles estuvieron entre lo más castigado. Con muy pocos factores para llamar la atención de los operadores, las discusiones se centraron en el insoportable calor reinante y en lo que decidiría esa noche el presidente Bush sobre la aprobación o no del uso de fondos federales para la investigación con embriones humanos (dejando de lado las cuestiones morales, hay algunas empresas que podrían ser directas beneficiarias de los subsidios). Con más apatía que otra cosa, la tasa de los treasuries a 10 años cayó a 5,036 por ciento y el dólar retrocedió a 121,85 yenes y 89,22 centavos por euro.

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