15 de noviembre 2001 - 00:00

El censo se hace para poder gobernar mejor

El censo no es un mero registro estadístico, sino que es un verdadero instrumento de gobierno.

Para tomar perspectiva histórica sobre esta afirmación, vale destacar que el primer censo realizado en la República Argentina fue en setiembre de 1869, en pleno período de Organización Nacional.

Fue una de las primeras medidas que pone en marcha el presidente Domingo Faustino Sarmiento, quien asume el cargo el 12 de octubre del año anterior.

Con su clara visión sobre el progreso y tras su paso por los Estados Unidos, donde se desempeñó como representante diplomático argentino y comprobó la importancia de este tipo de instrumento, Sarmiento da al censo una clara prioridad en la gestión de gobierno.

No es casual que el presidente que mayor prioridad pusiera en la educación pública, fuera el primero en realizar un Censo Nacional y en ello deberían hoy reflexionar los docentes, cuando entre ellos se escuchan algunas voces críticas a asumir el rol que les toca en este esfuerzo.

En el mensaje que dirige al Congreso el 1 de mayo de 1870, da cuenta a los legisladores sobre su realización, diciendo «Me es grato anunciaros que esta operación, por tantos años diferida, se ha ejecutado con una perfección y exactitud mayores tal vez, que la que han obtenido otros estados en sus primeros ensayos».

Agrega que «Los funcionarios encargados de levantarlo, los gobiernos de las provincias y los vecindarios en general, han contribuido al buen resultado.

• Elogios

Destaca «la competencia y actividad» con que ha trabajado el director del censo y la celeridad con que se han difundido los primeros resultados, afirmando con orgullo que la cifra total de habitantes del país es de 1.736.702.

El procesamiento y publicación en un volumen de los resultados del censo, lleva dos años.

Es así como en el mensaje al Congreso del 1 de mayo de 1872, Sarmiento anuncia a los legisladores la inmediata entrega de los volúmenes impresos con todos los datos del censo ya procesados.

Con honesto espíritu autocrítico, el presidente reconoce que se han producido errores, diciendo «sus cifras se aproximan, en cuanto ha sido posible, a la verdad».

Es que la cifra definitiva de población, había llegado a 1.877.490 habitantes, más de 140.000 que la preliminar informada dos años antes, lo que en ese momento generó críticas. Conociendo la importancia del censo como instrumento de gobierno, Sarmiento decía que da menos «de dos habitantes por milla cuadrada, teniendo presente que 217 pueden vivir en Bélgica en el mismo espacio, y que 15 son el término medio en los Estados Unidos».

Con agudeza analítica, agrega que «este hecho de la diseminación de nuestra población que explica muchos de nuestros fenómenos sociales y políticos, debía tenerse presente para dictar las leyes concernientes al deslinde y distribución de las tierras nacionales, así como las que exige la represión del bandalaje que se ejerce en los territorios desiertos, obstruyendo el comercio, destruyendo propiedades y vidas y engendrando, como una enfermedad de los espíritus, la desconfianza, que paraliza todas las funciones sociales».

Recordar el primer Censo Nacional y la importancia que al mismo dio tanto en su ejecución como en su utilización como instrumento de gobierno Domingo Faustino Sarmiento, sirve para advertir la significación que tiene para la Argentina el que se llevará a cabo en este año.

Dejá tu comentario

Te puede interesar