El Congreso comienza hoy a tratar ley de competitividad
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El Frepaso se reunirá hoy por la mañana para decidir qué acción tomará en la sesión en que se trate el paquete de medidas. Anoche la opinión de buena parte de ese bloque giraba a oponerse a las medidas. «Deberíamos tomar algunas iniciativas que pidió el ministro, transformarlas en un proyecto de ley y votarlas cuanto antes. Pero nunca darle un cheque en blanco», dijo ayer el santacruceño Rafael Flores.
La reunión más importante del día en el Congreso tuvo lugar en las oficinas de Rafael Pascual en la presidencia de Diputados. Cuando Cavallo terminó su encuentro con los diputados de su propio bloque y los de partidos provinciales, donde el demócrata Carlos Balter ofició de anfitrión, se dirigió al encuentro con los aliancistas. Llegó allí escoltado por Rafael Pascual, Pedro del Piero y Juan Pablo Cafiero, que actuaron como guardaespaldas. Adentro lo esperaban Darío Alessandro, los radicales Horacio Pernasetti y Juan Pablo Baylac, y el cavallista Luis Fernández Valoni.
La discusión comenzó a girar en torno al borrador del proyecto que Cavallo había enviado a cada bloque de Diputados más temprano.
Los aliancistas, más precisamente los radicales, ya que el Frepaso se dedicó mayormente a escuchar, le plantearon al ministro que no existirían demasiados reparos en otorgar facultades en materia impositiva. «El bloque Alianza está a su disposición, pero hace falta hablar con el PJ», le dijo Pascual al ministro. Luego Del Piero fue más sutil, pero igualmente efectivo: «Entendemos que las facultades que se piden son por las dudas», dijo a la salida. Pero pusieron en duda la posibilidad de avanzar en la delegación de poderes para la reforma del Estado. «Llevar esto al recinto es meterse en camisa de once varas», le dijeron. El miedo es abrir en el recinto la discusión sobre la reforma y la aplicación de la legislación laboral del sector privado al sector público. En lugar de eso, Pernasetti, jefe del bloque radical, le propuso una solución alternativa. «Podemos solucionar rápido el problema usando las normas de reforma del Estado con que ya cuenta el Poder Ejecutivo. Además existe otra posibilidad: la Ley 24.629 de reforma del Estado tenía todas estas facultades. Podemos ratificarla en el recinto y darle vigencia hasta el 31 de diciembre de 2002», dijo Pernasetti. Cavallo lo pensó y prometió dar una respuesta.
Más temprano los justicialistas se volvieron a reunir en las oficinas de Humberto Roggero para analizar el borrador que Cavallo les había enviado unos minutos antes. Cuando los diputados comenzaron a enterarse del tenor de la delegación de facultades, los gritos se escucharon desde el pasillo.
El problema fue que, pese a las protestas, todos los presentes sabían que el ministro había cerrado horas antes un acuerdo para que el PJ apoyara la ley cuando se reunió con los gobernadores peronistas.
Pero a pesar de eso, la oposición al pedido de Cavallo siguió in crescendo y se escucharon frases como: «Antes que votar esto, renuncio a la banca», «Esto es cerrar el Congreso. Si la Alianza quiere aprobarla, van a tener que juntar quórum, y nosotros vamos a entrar a votar en contra» o «No somos el gobierno, podemos colaborar, pero esto tienen que votarlo ellos».




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