1 de agosto 2018 - 13:56

El costo argentino de la producción cayó un 7% en mayo

El costo argentino de la producción cayó un 7% en mayo
El Índice de Costo Argentino de la Producción (ICAP-UADE) mostró una baja de 7% interanual en mayo, con lo que moderó su tendencia negativa mostrada en la medición anterior.

En términos mensuales, en mayo de 2018, el Costo Argentino mostró un alza de 0,4% en comparación con abril último, continuando con el comportamiento irregular que caracterizó al indicador desde febrero.

Entre los componentes del ICAP, en la comparación mensual, mostraron una tendencia descendente en el mes en términos reales el costo de la construcción, los salarios, las materias primas y el pago de seguros patrimoniales. En tanto que los demás factores que inciden en el costo de la producción tuvieron una dinámica ascendente.

En términos nominales todos los componentes tuvieron variación negativa (es decir, se incrementaron), incluso aquellos que venían mostrando una evolución favorable, como el precio de los bienes de capital.

Por su parte, en la comparación interanual, el costo real de la energía eléctrica, el costo financiero, los conflictos laborales y la presión tributaria se mantuvieron por encima de mayo de 2017, actuando los demás factores de contrapeso.

Con estos resultados el ICAP se ubicó en torno a los 98,1 puntos en mayo de 2018, tomando como base 100 el mes de enero de 2016. Luego de una suba máxima de 7,3% interanual alcanzada durante el primer semestre de 2017, el costo argentino tuvo una tendencia a la baja, para cerrar el 2017 en valores similares a los que lo había iniciado.

En el primer semestre de 2018 esta tendencia general a la baja pareció mantenerse
. Sin embargo, como mencionamos en el informe pasado, a comienzos de mayo se inició un proceso de ajuste de precios relativos que derivó en el recambio de autoridades en el Banco Central, en particular a partir de una fuerte devaluación, con un traslado aún parcial a precios minoristas (el índice de precios mayoristas, que utilizamos como deflactor, tuvo un marcado aumento tanto en mayo como en junio), y la consecuente suba de la tasa de interés para intentar elevar la demanda de pesos.

De hecho, durante mayo el costo de financiamiento subió 20%, un shock amortiguado solo en parte por otros factores relevantes para la competitividad empresarial. Si bien en julio se logró la pax cambiaria con un tipo de cambio cercano a 28 pesos por dólar, las tasas de interés continuaron en niveles muy elevados limitando el acceso al crédito del sector privado con la consiguiente pérdida de competitividad.

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