21 de enero 2003 - 00:00

El dólar a $ 3,21

El dólar bajó ayer a $ 3,21, valor que tenía el 2 de mayo pasado. Numéricamente es porque liquidaron divisas los exportadores frente a una demanda casi inexistente hoy de dólares. Los que gustan elaborar teorías de tendencias cambiarias en base a impresiones del mercado enumeran dos causas que se agregan a la meramente numérica de relación entre demanda y oferta de dólares. Una es que las declaraciones de Roberto Lavagna en medios («Clarín» y «La Nación» le han puesto periodistas y fotógrafos de guardia permanente como halago para que formule la declaración que quiera y cuando quiera porque necesitan su reglamentación del decreto del 31 de diciembre que les va a licuar sus deudas) dan idea de que el ministro abandonó $ 3,30 como piso de una banda de flotación hasta $ 3,40, por arriba. Ahora -se piensa- el piso bajaría a $ 3,20. O menos. La otra, más débil, es que el mercado tuvo hoy su primera jornada completa sabiendo que hay acuerdo, aunque sea «mini», con el Fondo Monetario, pero ya el viernes se operó con esa certeza.

No es fácil para Lavagna sostener el dólar «recontraalto» con que alguna vez soñó, 15 años atrás, el fallecido ex canciller Guido Di Tella. Cada 10 centavos que cae la paridad pesodólar, el fisco pierde 170 millones de pesos anuales de recaudación en función de las retenciones a exportaciones que se cobran.

Como se sabe que la baja no agrada al ministro Lavagna -y tiene medios para oponérsele- hay quienes piensan para explicarla en un criterio más político-económico que simplemente cambiario. Estos, por ejemplo, creen que en la baja de ayer influyó fuerte el factor político, como fue hacerse público que Chiche Duhalde rechazó definitivamente ir con Néstor Kirchner como candidata a vicepresidente en la elección presidencial que -Dios mediante- se hará el 27 de abril.

Eso se combinó con el anuncio, también oficial, de que bajó su candidatura presidencial el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, actor de una rareza política como es, en estos días, haber protagonizado la más costosa campaña publicitaria política hasta el momento de lanzamiento de un candidato y no haber logrado, en intenciones de voto a presidente, más de 2,30% de aceptación en la ciudadanía. Y, además, retrocediendo porque alguna vez llegó a superar 5 por ciento.

Pero, además, tampoco crece en las encuestas el último de varios intentos de Eduardo Duhalde por encontrar un candidato a presidente sucesor que sea de su agrado y también resguardo judicial. El no avance del santacruceño Néstor Kirchner es evidente más allá de fabricársele encuestas que nadie cree, como la última de una firma Rouvier que le adjudicó el primer lugar con 16% encima del riojano Carlos Menem y manda a Adolfo Rodríguez Saá al cuarto lugar. El candidato de San Luis y Menem, en encuestas reales, marchan primero y segundo. Si en el comienzo del siglo pasado se hubiera usado este tipo de compulsas falseadas, Hipólito Yrigoyen no hubiera requerido que le hicieran un diario sólo con las noticias que le agradaba leer, sino precisamente una encuesta a su medida. Esa realidad de Kirchner habría decidido a la actual primera dama a no acompañarlo en fórmulas peligrosas ante el riesgo de imagen para el futuro. Desde 1997 el apellido Duhalde acumula dos derrotas consecutivas y no sería cuestión de agregar una más.

También se bajó de un posible invite a ser segundo de Kirchner el actual secretario de Turismo, Daniel Scioli.

Con este panorama acrecentado día a día se va acentuando la impresión de que pese a los desesperados esfuerzos del duhaldismo gobernante, sus convocatorias a congresos para anular la interna nacional del PJ y, en cambio, imponerla en la provincia de Buenos Aires, aunque sea anticonstitucionalmente, se le hará al final imposible parar la llegada del riojano Carlos Menem a cumplir un nuevo período como primer mandatario. La última invocación del presidente Duhalde de que no se puede hacer la interna del PJ nacional por padrones «truchos» le jugó fuertemente en contra. ¿Por qué, si es así, si son padrones «truchos» los del PJ, no sirven para una elección nacional pero sí para la de la provincia de Buenos Aires?

De ahí se empieza a deducir que si en 100 días Carlos Menem es presidente, el dólar se tornará más presionante a bajar su aún elevado precio de paridad con el peso.

En esos altos niveles de diálogos políticos y económicos, se cree que Menem, eventualmente coronado presidente, podría tener ayuda inmediata de Estados Unidos y no sólo porque sea amigo personal de los Bush y se haya jugado -con su concurrencia personal- por el actual primer mandatario norteamericano en Atlanta cuando se lanzó siendo apenas un aspirante a la candidatura republicana que finalmente obtuvo y ganó la elección sobre Al Gore.

Lo que se cree es que si Estados Unidos ve crecer un eje de izquierda sudamericano entre Lula en Brasil, Hugo Chávez en Venezuela con la amenaza de sumarse del flamante mandatario ecuatoriano Lucio Gutiérrez -todavía una incógnita-, avanzaría con impulsar un frente distinto en el Cono Sur con otro eje formado por Jorge Batlle en Uruguay, Carlos Menem en la Argentina y más adelante el chileno Joaquín Lavín, casi seguro ganador de la próxima presidencial en 2005 en ese país tras la conjunción socialista-democristiana, hoy ya rota, que dio primer ganador y presidente a Patricio Aylwin en 1990.

Si se toma en cuenta este enfoque político -y hasta de geopolítica sudamericana-, el dólar no se muestra como inversión rentable en el corto y mediano plazo, y explicaría que arrase las barreras para mantenerlo alto como aspira el actual gobierno de Duhalde.

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