La implementación del «factor de convergencia» está complicando la vida de muchos exportadores: desde que a mediados de junio pasado el gobierno incluyó el euro en el tipo de cambio comercial, la moneda europea se apreció más de 5% y lentamente está diluyendo el beneficio cambiario. El perjuicio más grande es para quienes a cambio se quedaron sin los reintegros. Algunos exportadores perdieron 7 puntos de reembolsos y con el dólar comercial a $ 1.050 ayer, sólo compensaban menos de 5 puntos de estos 7.
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Pero además, desde que esta medida fue anunciada por el gobierno, el real se llegó a depreciar 10 por ciento, el peso chileno 12 por ciento y el peso uruguayo otro 2,4 por ciento (este país además puso un arancel de 3 por ciento para los productos argentinos), lo que lógicamente está complicando los envíos a estos países, que en conjunto el año pasaron compraron a la Argentina mercaderías por $ 11.000 millones.
Por eso se confirmó ayer que el ministro de Economía, Domingo Cavallo, estaría evaluando la posibilidad de dar marcha atrás con la convertibilidad ampliada al euro y eliminar el «factor de convergencia», si hasta octubre no se restableció la calma en los mercados. La pregunta que se hacían ayer los exportadores extrazona era si esta marcha atrás implica que les devolverán los reintegros y se vuelven a subir los aranceles para bienes importados de 28% a 35%. Los productores nacionales que deben competir con productos importados, también están sintiendo la apreciación del euro: cuando salió el factor de convergencia, el gobierno debió bajar de 35% a 28% los aranceles a bienes importados ya que de lo contrario si a 35% se agregaba 7,22% de beneficio cambiario que arrojaba en ese momento el dólar comercial, se superaba el límite arancelario permitido por la Organización Mundial del Comercio (OMC). Con esta reducción, los importadores pagan ahora 8 puntos menos de aranceles máximos y a medida que se reduce el «factor de convergencia» se abaratan los bienes que importan.
Cuando salió el «factor de convergencia» (FC), el euro cotizaba en u$s 0,8556 y entonces el FC se estableció en $ 1,072. Ayer el euro subió a u$s 0,897 y el FC quedó a $ 1,050. Los exportadores perdieron ingresos por 1,8%, situación que podría complicarse en los próximos días si continúan los rumores de que el 21 de agosto próximo la Reserva Federal estadounidense reduciría las tasas de interés.
• Reintegros
La caída en el FC afecta a todos los exportadores por igual, pero en mayor medida a aquellos que perdieron los reintegros. Es que a la vez que se creó este nuevo tipo de cambio, el gobierno redujo en 7 puntos porcentuales todos los reintegros. Así, un exportador que cobraba 12 puntos de reintegros, ahora sólo cobra 5 puntos y quienes cobran menos de 7 puntos ahora no cobran nada. A cambio, se suponía que esta reducción quedaba compensada por la diferencia cambiaria, que al valor del euro de aquel momento, era de 7,22 por ciento. Pero ahora la diferencia cambiaria se redujo menos de 5 por ciento y según las expectativas de analistas extranjeros, en los próximos días podría seguir subiendo.
La situación también se ha complicado para los exportadores a Brasil. Aunque para los envíos a este país no había reintegros, desde que se anunció esta medida, sumada a los problemas financieros locales, el real se disparó. Al viernes pasado cerró en 2,46 reales por dólar, pero llegó a valer 2,6 reales por dólar. La pérdida de valor de esta moneda es mayor todavía con respecto a febrero pasado, cuando valía 1,98 real por dólar.
De esta forma, la compensación cambiaria del factor de convergencia está pasando prácticamente inadvertida para los exportadores. Reflejo de ello es la evolución de las ventas a Brasil: el mes pasado cayeron 10,3% y en junio se redujeron otro 5,6% con respecto a iguales meses del año pasado. Son más de $ 100 millones menos que se vendieron en sólo dos meses.
Además, para los exportadores la situación es un tanto compleja. El constante cambio de tendencia del euro y las constantes devaluaciones del real les impide mejorar los precios para competir en el país vecino. «Cuando pasamos las cotizaciones a Brasil no podemos pasar precios con descuento porque no sabemos si el real va a seguir subiendo o qué va a pasar con el euro», explicó Agustina Lacava, directiva de un laboratorio argentino que exporta a Brasil y Medio Oriente.
En el caso de los exportadores a Chile, prácticamente no pudieron disfrutar del nuevo tipo de cambio. Es que apenas se anunció el FC, el peso chileno comenzó a disparase y en dos meses perdió 12% frente al dólar. A comienzos de junio el dólar estaba en 608 pesos chilenos. Ayer, el dólar en el país vecino cerró en 682 pesos chilenos. «Nosotros nunca pudimos obtener la diferencia cambiaria, porque desde junio el peso chileno se devaluó más de 10%», dijo el empresario Esteban Etchegaray, que exporta habitualmente a este país.
La evolución de las monedas brasileñas y chilenas es fundamental para la Argentina, ya que el año pasado se colocó en estos países 37% del total de ventas externas, unos $ 10.000 millones. Brasil es el principal mercado, hacia allí se dirigen 27% de las exportaciones totales, y Chile es el tercer mercado más importante después de EE.UU. También para destacar es la situación para los exportadores al Uruguay, que representa para la Argentina ingresos de divisas por unos $ 800 millones. El 19 de junio pasado, este país anunció una aceleración en el ritmo de devaluación mensual de su moneda que subió de 0,6% mensual a 1,2%. Así, en menos de dos meses esta moneda de depreció 2,39%.
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