En Argentina, pensar el ahorro como una “cartera” cambia la mirada: en vez de apostar todo a una sola salida, se combinan alternativas para bajar riesgos. Esa lógica de diversificación explica por qué el dólar convive con opciones de distinto plazo, disponibilidad y exposición a sobresaltos.
El dólar no es la única opción: métodos para multiplicar tus ahorros
Con el dólar en la mira, muchos buscan formas de ordenar el ahorro y elegir según metas, plazos y tolerancia al riesgo.
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El ahorro personal admite distintos caminos y decisiones previas que dependen del contexto económico y de las metas de cada persona.
Después de un año de vaivenes, la pregunta no pasa solo por cuánto se gana, sino por qué se resigna en el camino: liquidez, previsibilidad y tolerancia a las pérdidas. Según tu objetivo (un viaje, una compra grande o un colchón para emergencias), lo que sirve a uno puede resultar incómodo para otro.
Cómo ahorrar en 2026: cuáles son las opciones
Antes de elegir, conviene mirarse al espejo: ¿te pesa quedarte sin acceso al dinero si aparece un imprevisto? ¿Te bancás ver subas y bajas sin tomar decisiones apuradas? Con esas respuestas, se vuelve más fácil ordenar prioridades entre seguridad, disponibilidad y chances de rendimiento.
También influye el horizonte. No es lo mismo guardar a pocas semanas que planificar a varios meses o años. Cuando el plazo se estira, se abren más alternativas y la estrategia suele pasar por repartir, no por adivinar “la mejor” de antemano.
Plazo fijo
El plazo fijo es el clásico de los perfiles conservadores: se deposita un monto por un tiempo definido y se sabe desde el inicio cuánto devuelve al vencimiento. Esa previsibilidad ordena, sobre todo cuando la idea es evitar decisiones impulsivas.
Su punto flojo aparece cuando necesitás flexibilidad: el dinero queda atado durante el período elegido. Además, si la tasa queda por debajo de la inflación, el rendimiento real se achica y el objetivo pasa más por resguardar que por “hacer crecer” fuerte.
Dólar
La compra de divisas sigue en el centro de las decisiones de muchos ahorristas porque funciona como resguardo a mediano y largo plazo. En un contexto con controles y regulaciones, para varios también opera como una forma de “tranquilizar” el ahorro.
Aun así, no siempre sirve para buscar ganancias rápidas. Su fortaleza suele estar en preservar poder de compra con el tiempo, mientras que en el corto plazo el movimiento del tipo de cambio puede no acompañar las expectativas.
Cripto
Las criptomonedas se asocian a un perfil más arriesgado: pueden ofrecer saltos grandes, pero también caídas pronunciadas. Por eso suelen aparecer como una porción acotada dentro de una estrategia más amplia, en vez de ocupar todo el plan.
Otra clave es entender que no existe “una” cripto: hay proyectos con distinto nivel de adopción, liquidez y riesgo. Si se entra sin reglas (montos, plazos, objetivo), la volatilidad manda y el ahorro se vuelve una montaña rusa.
Bolsa de valores
El mercado de capitales abre un abanico de caminos, desde alternativas más moderadas hasta opciones con mayor exposición. Para quienes recién arrancan, una puerta de entrada frecuente son vehículos que agrupan inversiones y buscan repartir el riesgo, en lugar de depender de un solo activo.
En el otro extremo, acciones y bonos pueden ofrecer rendimientos más altos, pero exigen seguimiento, criterio y, muchas veces, asesoramiento. En este terreno, moverse con un plan suele pesar más que perseguir “la oportunidad del día”.
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