8 de marzo 2005 - 00:00

El duelo Moyano-Cavalieri esconde más puja salarial

Armando Cavalieri
Armando Cavalieri
A puertas cerradas y con la solemnidad de los grandes tribunales, hoy a las 15 se reunirá en el 4° piso de Azopardo 802, la histórica sede de la CGT, el tribunal arbitral de esa central obrera. Siete gremialistas a los que sólo les faltarán las pelucas blancas y rizadas de los viejos magistrados, deberán tratar por primera vez el duelo mayor que hoy divide al sindicalismo: la pelea entre Hugo Moyano y Armando Cavalieri por la inscripción de los empleados de logística de la cadena de supermercados Coto.

Néstor Kirchner y Carlos Tomada evitaron en esta oportunidad tocar el hierro caliente de esa refriega, que los dejó comprometidos en la anterior disputa entre esos dos caudillos: la que se desató por el encuadramiento de los trabajadores de la misma especialidad, pero de los supermercados Carrefour, que ganó Moyano. «Dejad que los muertos sepulten a sus muertos», dijo, evangélico, Tomada (su padre, un prestigioso laboralista, le reprochó desde pequeño su adicción al humor negro), mientras mandaba a comprar entradas para el circo romano que se establecerá en el piso más alto de Azopardo.

Lo de circo romano podría ser casi literal. No tanto por los leones cuanto por el aspecto imperial del magistrado que debe fallar en el caso: el corpulento Oscar Mangone, encargado último de subir o bajar el pulgar de la interna. Alrededor de Mangone se sentarán otros tribunos: del sindicato de aguas gaseosas, de aduanas (tan de moda en estos días), de carga y descarga, de aeronavegantes, de Supe (un árbitro de apellido Chantarelli), de obreros marítimos.

Todos estos sindicalistas devenidos jueces advierten antes de explicar su misión que «cada una de las partes deberá traer sus argumentos técnicos para justificar el reclamo». Pero dado el ambiente en el que se decide y la naturaleza del problema, sólo un ingenuo puede suponer que la discusión será solamente «técnica». En su trámite habrá consideraciones políticas y, sobre todo, económicas. Tal vez estas últimas sean las más inquietantes:

• La identidad de los rivales no es indiferente. A Cavalieri le toca en esta oportunidad enfrentarse al caudillo principal de la CGT, el secretario general, principal vínculo del gremialismo con el Poder Ejecutivo. Corre, en este sentido, en desventaja. Sobre todo porque Moyano no entiende de límites (o, mejor dicho, requiere de un lenguaje especial, que sólo algunas veces le hicieron sentir). Sólo así se explica que aproveche el período en que le toca comandar la CGT para plantear problemas de jurisdicción con sus representados. Sea como fuere, ¿qué gremialista querrá enfrentarlo?

• La composición de la comisión que debe ponderar las pretensiones de uno y otro litigante tampoco lo ayuda. Si bien existe un par de independientes, allí hay dos representantes de Luis Barrionuevo, un aliado natural de Moyano que ya tuvo su propia disputa de encuadramientos con Cavalieri, que el gastronómico terminó ganando en la Corte.

• Hay otra razón por la cual también la balanza se inclina en favor de Moyano. Se trata del precedente que se crearía con el pase de los trabajadores de logística de Empleados de Comercio a Camioneros. Si ese reacomodamiento se produce, también panaderos y carniceros de supermercados pedirán cambiar de gremio. En rigor, Cavalieri se ha ganado muchos rencores ya que conquistó para sí a muchos trabajadores que en su momento aportaban a otro sindicato. Fue Jorge Triaca quien lo benefició con un estatuto muy generoso en su temática. Pero lo hizo involuntariamente: Triaca era ministro de Carlos Menem y el estatuto de Comercio fue una variable en la interna que Guerino Andreoni (aliado a Barrionuevo) pretendía librar contra Cavalieri para defenestrarlo del sindicato. Muchos gremialistas quieren, ahora, vengarse de aquel expansionismo de los mercantiles.

• Sin embargo, hay una razón más decisiva para que Moyano pretenda el triunfo. Los sindicalistas creen que encolumnando a los empleados de supermercados en Camioneros producirán una suba de salarios en ese sector que terminará beneficiando a todos (la pirámide salarial de Comercio es más austera que la de los representados por Moyano). «Miraremos las cuestiones técnicas, pero también defenderemos la justicia social para los trabajadores», sugirió un miembro del tribunal ayer, dando una pista acerca de lo que se juega en este laudo: una presión más de la CGT en la carrera de salarios.

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