El Gobierno aprobó las ventas locales del trigo transgénico HB4

Economía

Desde la empresa dijeron que por el momento no comenzarán con la comercialización en el país. La noticia llegó apenas semanas después de que China autorizara la misma tecnología para la soja.

La firma de tecnología agrícola de capitales nacionales, Bioceres, está de festejo. Es que ayer en el Boletín Oficial salió la resolución mediante la cual el Gobierno habilita de manera definitiva la comercialización del trigo transgénico HB4 resistente a la sequía, un desarrollo de la compañía junto con el INTA que podría revolucionar e incrementar exponencialmente la producción de trigo en el país.

La decisión del Gobierno argentino se produce luego de que Brasil, el principal comprador de trigo de Argentina, aprobó la importación de harina elaborada con el trigo HB4 a fines del año pasado.

Lo cierto, es que más allá de la aprobación oficial, desde Bioceres detallaron que no comenzarán a comercializar las semillas de trigo HB4 en la próxima campaña que está pronta a comenzar, sino que continuarán bajo el esquema de identidad preservada.

En el negocio agrícola local, principalmente los exportadores, temen que la comercialización del trigo HB4 genere un conflicto con compradores de trigo internacionales que por el momento no aprobaron la tecnología transgénica.

La polémica ya está instaurada e incluso desde CIARA CEC, cámara que nuclea a las principales firmas agroexportadores que operan en el país advirtieron que: “Esta norma provoca un enorme riesgo comercial. Las consecuencias económicas de eventuales pérdidas de mercado recaerán sobre el Ministerio y la empresa desarrolladora”.

Según los exportadores, una posible contaminación de trigo transgénico con el convencional podría derivar en la pérdida de mercados.

Mientras tanto, el ministro de Agricultura Julián Domínguez, defendió la decisión de su cartera al expresar: “el HB4 permite a las zonas de menor rendimiento y de más inestabilidad climática poder garantizar su rendimiento, y no podemos privar al productor de esto por inseguridad en el mercado”.

En esa línea sostuvo que “hay que apostar por la tecnología, por la biotecnología, el futuro, la revolución del campo argentino va por la biotecnología y la genética y ese partido hay que jugarlo con el INTA, con nuestros técnicos y científicos tenemos que tener confianza con lo que estamos haciendo”, destacó.

Al referirse a la biotecnología, Domínguez manifestó: “Estoy convencido de que el cambio climático vino para quedarse y el escenario de los negocios de la Argentina y del mundo van por la biotecnología, por el conocimiento”.

Más allá de cualquier polémica Bioceres celebra la resolución oficial que llegó apenas semanas después de que China aprobara la soja HB4, lo que abrió una ventana gigante para Argentina ya que el país asiático es el principal importador de soja del mundo y el mayor comprador de subproductos de la oleaginosa local.

Lo cierto es que si bien la soja HB4 ya estaba aprobada en la Argentina, su comercialización estaba supeditada a la aprobación china. Hasta ahora, Bioceres también venía sembrando bajo un mecanismo de “identidad preservada”, dentro del programa Generación HB4, es decir aplicando protocolos que garanticen que la producción nos comercialice ni se mezcle con otras variedades autorizadas.

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