Si el Parlamento italiano no aprueba la reforma laboral, el gobierno técnico de Mario Monti "se irá a casa", afirmó tajante la ministra de Trabajo, Elsa Fornero.
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"Hasta ahora hemos recibido críticas por ser 'demasiado incisivas' o 'demasiado poco incisivas' (las medidas sobre el mercado laboral, ndr), pero de una cosa estamos seguros: iremos al Parlamento y si la reforma no se aprueba, nos iremos a casa", dijo la ministra.
"Esta es una reforma laboral para el país y no para complacer a los sindicatos, las empresas o los autónomos. Nuestra reforma piensa en un mercado del trabajo abierto, integrador y dinámico. Integrador quiere decir sin ciudadelas protegidas porque es impensable que en un mundo tan dinámico se puedan comenzar y terminar carreras de 17 a 57 años siempre en la misma realidad empresarial", añadió.
Forneo habló durante un congreso en la ciudad de Regio Calabria, sudoeste del país. La reforma laboral, aplaudida por los organismos internacionales y la Unión Europea, no cuenta con un apoyo unánime de los tres principales grupos parlamentarios.
El Gobierno trata de mediar para que tanto el Partido Demócrata (PD) de centroizquierda como el conservador Pueblo de la Libertad (PDL) de Silvio Berlusconi coincidan y muestren la misma disposición a aprobar el texto en el Parlamento sin exigencias que el tercer grupo que le sustenta, el llamado "Tercer Polo" de centroderecha.
En la reforma laboral, cuya primera versión se aprobó en Consejo de Ministros el 23 de marzo, el PDL reclama una mayor flexibilidad en la contratación, mientras que el PD presiona para que se vuelva a permitir la readmisión del trabajador despedido por motivos económicos infundados.
El Gobierno finalmente cambió su primera versión de la reforma antes de llevarla al Parlamento y reintrodujo dentro del emblemático artículo 18 del Estatuto de los Trabajadores la posibilidad de que un juez decrete la readmisión de un despedido si no se justifica la emergencia económica de la empresa.
Ese cambio ofuscó a la patronal italiana Confindustria que sostiene que la transformación "se ha quedado en nada", una visión coincidente con la de un reciente editorial del diario estadounidense The Wall Street Journal.
La tasa de desempleo marcó un récord en febrero en Italia al subir hasta 9,3%, mientras, según se supo este sábadi, en lo que va del año, ya se han suicidado 23 empresarios por problemas económicos.
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