La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a sacudir a los mercados y ya genera efectos potenciales sobre la economía argentina. La fuerte volatilidad del petróleo, que llevó al Brent a superar los u$s100 por barril durante la jornada antes de retroceder hacia la zona de los US$90, abre un escenario de oportunidades y riesgos para el país.
El impacto de la guerra en la Argentina: entre la oportunidad energética y los riesgos para la inflación
La suba y volatilidad del petróleo por el conflicto impulsan las exportaciones energéticas y podrían ampliar el superávit del sector. Pero también presionan sobre los combustibles, la inflación y los costos del agro, en un contexto de alta incertidumbre global.
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El impacto en la Argentina de la suba de combustibles.
Para la Argentina, uno de los principales impactos podría darse en el frente externo. Con precios del crudo más elevados, el sector energético podría aportar una mayor cantidad de divisas a través de las exportaciones de petróleo y gas.
Según estimaciones de la consultora Aleph Energy, si el Brent se mantiene cerca de los u$s100 por barril, el superávit de la balanza comercial energética podría superar los u$s12.300 millones en 2026. El año pasado ese saldo ya había marcado un récord histórico cercano a los u$s7.800 millones.
El incremento no solo se explicaría por precios internacionales más altos, sino también por el crecimiento de la producción local y la expansión de la capacidad de transporte de hidrocarburos. En ese contexto, la formación no convencional de Vaca Muerta continúa consolidándose como el principal motor del sector energético, luego de que en 2025 permitiera alcanzar máximos históricos en la producción de petróleo.
Más inversión energética y presión en los combustibles
Un precio del petróleo sostenidamente alto también podría impulsar mayores niveles de inversión por parte de las compañías que operan en el país, especialmente en proyectos vinculados a Vaca Muerta.
Sin embargo, el efecto no sería completamente positivo. El encarecimiento del crudo también se traslada al mercado interno de combustibles, lo que podría generar presiones adicionales sobre la inflación.
El presidente de YPF, Horacio Marín, reconoció recientemente que el escenario internacional es incierto y recomendó anticipar cargas de combustible ante la volatilidad del mercado. No obstante, aseguró que la petrolera buscará evitar movimientos bruscos en los surtidores.
“Somos prudentes y estamos honrando nuestro compromiso con los consumidores”, afirmó el ejecutivo. En la última semana, los precios promedio de la nafta y el gasoil en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aumentaron 3,6% y 5,8%, respectivamente.
En este contexto, incluso el FMI también anticipó que la guerra podría impactar en la inflación global y por ende en la Argentina. Georgieva remarcó que el principal canal de transmisión del conflicto hacia la economía global es el mercado energético. En ese sentido, recordó que históricamente los aumentos del precio del petróleo han tenido efectos directos sobre la inflación y el crecimiento. “Como regla general, cada aumento del 10% en los precios del petróleo, si se mantiene durante la mayor parte del año, puede sumar alrededor de 40 puntos básicos a la inflación global”, explicó.
Al mismo tiempo, ese encarecimiento de la energía podría restar entre 0,1% y 0,2% al crecimiento del PBI mundial, lo que aumenta el riesgo de un escenario de menor actividad combinado con mayores presiones inflacionarias. Frente a este escenario, la titular del FMI instó a los gobiernos a concentrarse en las variables que pueden controlar. Entre sus recomendaciones mencionó la necesidad de fortalecer las instituciones económicas, mantener marcos de política sólidos y preservar el margen de maniobra de las políticas fiscales y monetarias para poder responder ante shocks externos.
Impacto indirecto en el agro
El aumento del precio del petróleo también puede trasladarse a otros sectores clave de la economía argentina, como el agroindustrial. El encarecimiento del gasoil —clave para la logística del sector— y de los fertilizantes podría presionar los costos de producción.
Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario advierte que el estrecho de Estrecho de Ormuz es una vía fundamental para el comercio global de fertilizantes, por donde circula cerca de un tercio del volumen internacional.
Además, el gas natural explica cerca del 80% del costo de producción de la urea, uno de los fertilizantes más utilizados en la agricultura. Un eventual encarecimiento de estos insumos podría afectar los márgenes del sector y condicionar las decisiones de siembra para la próxima campaña.
Oportunidades y riesgos para la economía
A pesar de estos desafíos, la Argentina cuenta con algunos factores que podrían amortiguar el impacto de la crisis energética global. Entre ellos se destacan el creciente superávit energético, una cosecha que podría acercarse a los 150 millones de toneladas y el calendario agrícola, que otorga cierto margen para definir estrategias de siembra y compra de insumos.
Sin embargo, el principal factor de incertidumbre sigue siendo la duración del conflicto y su impacto sobre los mercados internacionales. La volatilidad en los precios de la energía, las materias primas y las monedas podría modificar rápidamente el escenario.
En paralelo, algunos analistas comienzan a poner el foco en el escenario de posguerra, que implicará la reconstrucción de las zonas afectadas y un eventual reordenamiento del comercio global. Ese proceso también podría redefinir el comportamiento de las monedas y de los flujos financieros internacionales, con consecuencias todavía difíciles de anticipar para economías emergentes como la argentina.
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