El lunes, Freddo cambiará de manos; ese día, ejecutivos del Banco Galicia -sus actuales dueños-y del fondo Pegassus -los compradores firmarán el contrato de compraventa, por el cual el grupo conformado por Richard Gluzman, Mario Quintana, Michael Chu y Woods Staton (entre otros) se quedará con la principal cadena de heladerías artesanales del país. Las partes firmaron una carta de intención la semana pasada, y el precio convenido será de u$s 10 millones, más una deuda de aproximadamente $ 23 millones que asumirán los adquirentes (y que seguramente renegociarán con quitas importantes). Fuentes tanto del fondo como del Galicia se negaron a confirmar la especie, pero es un hecho que el lunes se cierra esta saga que comenzó hace un año y medio, cuando la entidad financiera ejecutó las garantías que tenía sobre un préstamo otorgado a Freddo por u$s 30 millones contra su entonces propietario, The Exxel Group. De concretarse la operación, será la segunda empresa que fuera del Exxel que adquiere Pegassus; también compraron Musimundo al Deutsche Bank.
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En la actualidad, Freddo es manejada por Juan José Guarracino, miembro de una de las dos familias fundadoras de la empresa (junto con los Aversa), quien recientemente anunció que -después de haberla tomado con un déficit operativo de u$s 3,8 millones anuales este año alcanzarán el punto de equilibrio fruto de ventas que rondarán los $ 30 millones, lo que representa una suba de 50% respecto de las de 2002. La gran esperanza de la firma es obtener la certificación sanitaria de la Unión Europea, lo que les permitirá entrar en el mercado español (en principio), dado que tienen casi cerrado un acuerdo con inversores de ese país y contactos con cadenas de grandes tiendas. También tienen acuerdos con los bares temáticos Locos por el Fútbol, para instalar «miniheladerías» en cada una de las sucursales que inauguren-(ya están en casi todas las existentes). Vale recordar que el Exxel había adquirido Freddo a las familias fundadoras que comenzaron con las heladerías «premium» en Pacheco de Melo y Callao.
Luego de la compra por el grupo que capitanea Juan Navarro, todos los integrantes de ambas familias salieron de Freddo, y quedó al frente de la cadena Gustavo de Trápaga.
•Expansión
La idea de la gente de Navarro era expandir la cadena lo máximo posible para «agregar valor» con vistas a una futura venta, pero algunos errores de política comercial más la galopante recesión que se abatió sobre el país en esa época hizo entrar en crisis a la compañía. Así, luego de haber tenido cerca de 50 sucursales (tanto en la Argentina como en el exterior), la gente del Galicia redujo la cifra a 34. Sin embargo, seguramente la movida más hábil de los ejecutivos del banco fue volver a poner al frente de Freddo a Guarracino, con lo que consiguieron reinstalar en los consumidores la idea de que la vieja calidad de Freddo -que a todas luces había caído durante la etapa anteriorestaba de vuelta. Así fue que la salida a la venta de la cadena de heladerías atrajo el interés de grupos como Pegassus, D&G (de Guillermo Stanley, Carlos Giovanelli y Chrystian Colombo), el Dolphin Fund (de Marcelo Mindlin y Rogelio Pagano) y el Talent de gente ex Banco Liniers; finalmente, los dueños de Musimundo hicieron la oferta más alta y se quedarán (a partir del lunes) con el cucurucho, el dulce de leche light y la crema tramontana.
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