3 de diciembre 2003 - 00:00

"El mayor responsable de la crisis es el PJ"

La República Argentina era en 1910 la séptima economía del mundo. Tenía sindicalizado un tercio de la totalidad de sus asalariados, cuyo ingreso promedio (tomando como ejemplo Buenos Aires) era equivalente al de Nueva York y 25% más alto que París.

Su PBI era 70% más alto que España y estaba fundando un sistema político basado en el voto universal y secreto, y un sistema educativo gratuito y obligatorio que alcanzaba los tres niveles (primario, secundario y terciario) y a la mayoría de la población, integrando transversalmente a los 6 millones de inmigrantes con los 4 millones de criollos preexistentes.

Este impulso civilizador se sostuvo por cerca de 50 años atravesando la democracia restringida conservadora, el radicalismo, el fraude patriótico y el peronismo fundacional. Entra en crisis al inicio de los '50 y nunca se recupera.

• Frustración

De ahí en más, todo es frustración, intentos fallidos, violencia fratricida, corrupción pornográfica, exilio masivo, destrucción del Estado, fragmentación feudal, caudillismos personalistas, doble discurso y cínico populismo.

Un fenómeno de tal profundidad y permanencia en el tiempo cuestiona las bases mismas de la existencia de la Nación y exige un replanteo acorde con la gravedad de los acontecimientos históricos vividos.

Los responsables, todos: peronistas, radicales, militares, conservadores, liberales y marxistas.

Pero el más responsable de todos: el peronismo. Fuerza política hegemónica desde el gobierno, la oposición o la resistencia. Si el país hubiera marchado para adelante, seríamos (yo, peronista) artífices a 90%, pero no fue así. Y como cruel burla del destino, hoy detentamos la presidencia de la República, la mayoría en ambas cámaras y 75% de los gobiernos provinciales y municipales.

El partido de gobierno tiene cerrada su sede nacional por no pagar la luz y el teléfono, ha postergado hasta el año que viene su normalización, no ha generado la menor autocrítica (lo más fácil es echarle toda la culpa al golfista retirado) y no puede explicarles a propios ni a extraños cuál es su ideología, su programa de gobierno o -a los otros partidos de la región y el mundo- si ratifica o no su membresía a la internacional demócrata-cristiana de la cual es nominalmente miembro pleno.

El Estado, el peronismo y el radicalismo en quiebra. La Nación en quiebra. Sin equilibrio de poderes (Parlamento sumiso, Corte Suprema en juicio, prensa adicta) y con un velado y confuso «proyecto transversal», hijo y nieto del vetusto movimientismo peronista y del tercer movimiento histórico alfonsinista.

El precio de la soja, el no pago de la deuda y el rebote de la economía y la recaudación garantizan por un buen tiempo el tránsito coyuntural.

Pese al deterioro cívico y cultural, tenemos una oportunidad de oro.

Si la Argentina refunda sus instituciones, recupera credibilidad interna y externa, estrecha sus vínculos con Chile, Brasil y los vecinos sudamericanos, y moviliza en la dirección correcta las ganas de crecer que la mayoría del pueblo profesa, los 50 años de retroceso pueden compensarse con 15 años (nunca menos) de trabajo fecundo y voluntad política de poner en práctica el imperio de la ley.

(*) Presidente del Centro de Estudios Internacionales Dr. Luis María Drago

Dejá tu comentario

Te puede interesar