El de ayer es el séptimo recorte de la tasa de préstamos al sector bancario que decide la Reserva Federal en lo que va del año. Con esto, los bancos que enfrentan dificultades o situaciones transitorias de iliquidez pueden conseguir fondos en torno a 3,5%, el nivel más bajo de los últimos siete años. Si bien la Fed no lo aclaró explícitamente, más que el beneficio del sector financiero, la idea es que la caída del costo del dinero se traslade de los bancos a las empresas y de ahí al comercio en general, a fin de impulsar la economía (uno de los dos objetivos que tiene el Banco Central norteamericano). Si bien el corto comunicado del Comité Abierto de la Fed (apenas 196 palabras) dejo la impresión de que al menos habría un recorte adicional de tasas de aquí a fin de año, dio la impresión de que a la única parte que prestaron atención los inversores fue a la que decía "the risks are weighted mainly toward conditions that may generate economic weakness in the foreseeable future". Esto y decir que en "el futuro la debilidad económica seguirá" fue casi lo mismo, y en un escenario de bajísima confianza como el que estamos teniendo, el Dow, que marcaba minutos antes de darse a conocer el comunicado 0,57% (el NASDAQ trepaba por entonces 0,64%), se desplomó casi verticalmente para cerrar el día con una baja de 1,41% en 10.174,14 puntos, mientras que las acciones tecnologías perdían 2,66%. La tasa de los bonos del Tesoro a 10 años (la más representativa) caía en tanto, con alguna dilación, a 4,86% mientras que el dólar retrocedía a 119,54 yenes y 91,75 centavos por euro. Hay quien aún hoy sostiene que el recorte de un cuarto de punto que realizó la Fed era lo esperado por el mercado (incluso que estaba descontado), pero de haber sido así las acciones y el dólar no se habrían desplomado y la tasa de los bonos del Tesoro no debiera de haber variado su orientación. Es claro que el mercado dijo que Greenspan no está haciendo lo suficiente (si puede o no hacer otra cosa es otro tema). Las recesiones han sido tradicionalmente inducidas por los consumidores, pero esta vez la caída económica viene por el lado del gasto de las empresas, un fenómeno sobre el que hay muy poca experiencia. El centro de la cuestión es que no ha sido posible identificar realmente cuál es el factor que está causando esta retracción. Para peor, el fenómeno está tomando (como sugiere también la Fed) proporciones globales, y ya se habla de la primera recesión de esta era de globalización. El tema es que no hay confianza y nada parece estar funcionando, el mejor ejemplo de esto es Japón donde hace ya tiempo las tasas de interés reales son negativas y aun así no logran reactivar la economía. En el After Hours, bien lo de GM.
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