El precio de Chávez
A cambio de las inversiones múltiples que prometió, hasta ayer Hugo Chávez sólo pidió una cosa: que Néstor Kirchner se comprometa a ser su padrino de ingreso en el Mercosur, lo que el argentino aceptó. Saben ambos presidentes que no será posible, por cuestiones comerciales y de tiempos, que esto suceda en la próxima cumbre de diciembre del bloque en Montevideo y que el proceso demandará varios años. Sin embargo, Chávez pidió ayer que se lo deje participar de los debates y que pueda tener la foto final con los cuatro jefes de Estado como uno más. Para el venezolano se trata de una necesidad política interna: quiere exhibirse en su país como un presidente integrado a un bloque mundial importante y apagar las acusaciones que le hacen la oposición y los empresarios sobre su aislacionismo internacional.
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Hugo Chávez saluda al numeroso público reunido en Puerto Ordaz, donde se está realizando el encuentro con el presidente Néstor Kirchner en el que negocian importantes acuerdos entre los dos países.
Para acceder a este punto, Venezuela necesitaría no sólo un proceso de adaptación arancelaria de no menos de 10 años (incluso más de 20 años, según los técnicos de carrera de la Cancillería argentina); sino que además este país debería renunciar a su pertenencia al Pacto Andino. Esta agrupación comercial incluye, además de Venezuela, a Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia, y tiene una estructura arancelaria interna absolutamente incompatible con la del Mercosur.
En la reunión de ayer de los equipos económicos de los dos presidentes reunidos en Puerto Ordaz, conversaron esta imposibilidad, con el reconocimiento implícitode las limitaciones venezolanas. Parecía quedar claro que no habría integración inmediata plena de este país al Mercosur. Sin embargo, otros funcionarios, ligados al ala política presidencial, terminaron de comprender cuál es la intención inmediata de Chávez.
Simplemente, el presidente que ayer actúo de anfitrión pretende que se lo considere, aunque sea de una manera figurativa y hasta diplomática, como el cuarto socio del bloque comercial; en igualdad de intervención en los debates y con el mismo protagonismo que los jefes de Estado de los otros cuatro países.
La misión que tendrán ahora los argentinos, para poder ayudar a Chávez, es convencer a los otros tres miembros del Mercosur de la aceptación del venezolano como compañero de debates y fotos, aunque no sea socio pleno del bloque. En la Cancillería argentina confían en que Lula da Silva y Vázquez podrían votar a favor del pedido argentino. Las mayores incógnitas están puestas en el caso de Duarte Frutos, hoy muy cerca del gobierno de los Estados Unidos y enemigo diplomático del ingreso de Venezuela al Mercosur.


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