Escéptico todavía respecto de la posibilidad de que este año los bancos den un salto significativo en materia de crédito hipotecario, y uno de los más fervientes impulsores de la concreción de una política de Estado para la vivienda, Roberto Ledo anticipó para la construcción y el mercado inmobiliario un 2008 promisorio, en el que los ladrillos seguirán siendo percibidos por la gente «casi como la única inversión», con precios que seguramente irán subiendo a la par de la inflación, aún cuando se prevé que se construirá algo menos en Capital Federal. «El que invirtió en propiedades desde 2001, triplicó la inversión», sostuvo el director ejecutivo de Inmobiliaria Bullrich. Ledo señaló que «como se ha vendido mucho, es probable que esas unidades que han sido compradas como inversión se vuelquen al mercado de los alquileres», pero a la vez aclaró que mientras no exista una política que incentive la construcción de viviendas, los sectores medios seguirán quedando postergados frente a un mercado concentrado en la oferta para los segmentos altos.
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Al igual que muchos especialistas del sector inmobiliario y desarrolladores, Ledo señaló que la falta de una política pública de vivienda es el verdadero problema. A contramano de lo que sucede en muchos países, incluso de Latinoamérica, «nunca hubo una política de vivienda» en la Argentina, explica. «Por ejemplo, en Chile se financia al que compra y el constructor recibe un bono que luego le permite desgravar impuestos». México es otro caso de éxito a imitar. «Allí lanzaron un plan muy importante, pero nunca el gobierno (argentino) manifestó interés en analizar el tema» y diseñar un plan de incentivos enfocado a los desarrolladores. «El secretario de Vivienda es más un secretario de Obras Públicas», apuntó.
Tampoco cabe esperar una solución de parte de los bancos, al menos en lo inmediato, que compense la falta de una estrategia oficial para solucionar el déficit habitacional del país. «No creo que los bancos este año salgan a otorgar préstamos hipotecarios porque aún no cierra por el fondeo; los depósitos se pactan como máximo a 90 días y los préstamos son como mínimo a 15 años», recordó. Ocurre que sobre finales de 2007 se habló entre los operadores de alguna iniciativa que estaría siendo estudiada por las entidades bancarias, que incluiría un esquema de subsidio de la tasa de interés para lanzar en el transcurso de 2008 una propuesta un poco más cercana a los bolsillos del público de poder adquisitivo medio. «Pero el tema pasa por tener una política de largo plazo, y no puedo comprender por qué no se utiliza parte de los fondos de las AFJP para promover la construcción de viviendas, como ocurre en otras partes del mundo. Realmente, no creo en el subsidio a la tasa de interés», concluyó.
Los precios seguirán su curso ascendente durante 2008, aunque la proporción -estimó el empresario- la dirá la inflación estimada por los economistas. «Los costos de la construcción están subiendo y, por tanto, las propiedades también aumentarán sus precios. Si los economistas estiman que la inflación de 2008 será de 20%, el incremento de los precios de las propiedades irán más o menos en esa línea», anticipó. Para Ledo, los valores de la tierra todavía están subvaluados en muchos sitios de la Argentina, «por ejemplo, aún se puede conseguir en la Patagonia extensiones a 6 dólares el metro cuadrado, sin incluir servicios». En Capital Federal, en zonas como la avenida Alvear, «el costo llega a 3.500 dólares el m² y en Puerto Madero ronda unos 500 dólares más, como máximo.
En 2005, Inmobiliaria Bullrich inició la comercialización de propiedades en la Patagonia argentina. A través de Bullrich Patagonia, con sede en San Martín de los Andes, Neuquén, comercializa hoteles, casas, departamentos, barrios cerrados, oficinas, terrenos y locales. «Villa La Angostura todavía tiene posibilidades de expansión así como Bariloche, en áreas como Catedral y otras más alejadas. Por ahora, las tendencias se mantienen a buen ritmo. En Punta del Este se ven muchos compradores de Brasil, fundamentalmente atraídos durante las fiestas y por el casino, actividad que también los convoca en la temporada de invierno.
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