Emitirán un bono en pesos para devolver plazos fijos
El gobierno tiene decidido introducir en 15 días importantes cambios en el «corralito» bancario. La intención oficial es que los ahorristas puedan disponer de un título de deuda por el dinero que mantienen retenido. Será un bono en pesos el que se entregará a quienes poseían un plazo fijo o a los que, con fondos en caja de ahorro o cuenta corriente, se les fijó un cronograma de devolución hasta 2005. La medida está en elaboración aún, pero apuntará a dar a los afectados por el «corralito» un medio de pago que al mismo tiempo otorgue algo de movimiento a una economía hoy paralizada. Funcionarios de Economía confirmaron esta iniciativa pero aún subsisten dudas. Una de ellas es si serán los mismos bancos los que emitan este título de deuda con su propia garantía o si además habrá un aval del Estado. La diferencia no es leve. Si los bancos lo emitieran sólo con su promesa de pago, las entidades extranjeras serían las más beneficiadas frente a las oficiales y las de capital local. Habría una importante diferencia en la cotización y aceptación de cada uno de los títulos de deuda según quién lo haya emitido. Para evitar esa diferencia en los nuevos papeles, el Estado podría garantizarlos. Tras el cacerolazo del viernes, el gobierno guarda la esperanza de que cedan las tensiones con estos anuncios.
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Eduardo Duhalde
• Discusiones
Parte de ese acuerdo es la visita esta semana de Ruckauf a los Estados Unidos, donde se entrevistará con Paul O'Neill y Colin Powell (ver página 8). Tiene prohibido hablar de economía y la obligación de sobreactuar la alineación con los Estados Unidos. Aunque «Rucucu» busca fotos para reconstruir su imagen, va a traer los gestos de apoyo político de los EE.UU. que el gobierno sabe son imprescindibles para que haya acuerdo. El viaje que importa más que el de Ruckauf es otro, más discreto, que emprendió Hugo Anzorreguy hacia Washington. Le encargó Duhalde que recorra la agenda que recogió cuando era jefe de la SIDE de Menem -FBI, CIA, especialmente-para que le dé seguridades a Washington de que hay apoyo en la lucha contra el terrorismo islámico. Anzorreguy, además, es valedor de la relación con empresas españolas y con el gobierno de José María Aznar, temas sobre lo que quieren saber también en el gobierno de George W. Bush.
La Argentina dice que no hay plan sin auxilio externo, y el Fondo dice que no hay auxilio externo sin presupuesto racional ni programa monetario. El gobierno contesta que la ayuda es necesaria para cumplir el proyecto de dejar flotar el dólar (eso no se discute), pero que termine fijándose en algún valor plausible como poder confeccionar el presupuesto.
Parte de este rumbo que quiere poner el gobierno en el centro de la atención es un operativo de mordaza sobre José Ignacio de Mendiguren.
Su prédica en favor de una economía cerrada la consideran en Economía como muy dañina a cualquier conversación. Por eso en el libreto de Ruckauf frente a los secretarios que verá esta semana en Washington figura la frase: «Miren lo que hacemos, no lo que decimos». De Mendiguren halaga al sector populista del gobierno porque dice lo que expresan las encuestas, pero eso termina siendo un cóctel explosivo por sus contradicciones «caceroleras» (cobrar en dólares pero pagar en pesos; aplaudir default y llorar porque no se puede ir de viaje al extranjero, etc.). Eso gusta a los Duhalde, pero daña hacia afuera. Más cuando se cree cada día más que De Mendiguren habla sin control y amenaza con ir, a lo Cavallo, a denunciar a los diarios a quienes lo critican dentro del gobierno.




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