Empezó a maliciar el campo sobre la salida peronista a la crisis
Fiel a su jefe (aunque, como buen hombre, infiel desde que debió partir de la Plaza de Mayo, en el 73), Néstor Kirchner eligió uno de los consejos de bolsillo del General: "Cuando un problema no se puede resolver, hay que crear una comisión". Tardó 100 días para aceptar el consejo. Ahora -y por mucho tiempo más-, en dos comisiones parlamentarias (ya que una sola no bastaba) pasan, hablan, razonan, gritan y hacen catarsis cuanta entidad, ciudadano común, dirigente o partido lo desee. Hay que anotarse, nada más, el resto es gratis (salvo los legisladores que, por el trabajo extra de estar presentes, ya les garantizaron 4.000 pesos adicionales). Y, además, televisado. Ayer hubo como dos horas sólo para escuchar precisiones sobre el precio de la papa, un espontáneo del Sur confesó su drama económico y por si no alcanzaba esta sucesión oral de expertos en el tema campo, hasta discurseó la madre de las Madres de Plaza de Mayo. Afuera, mientras, alboroto en las carpas oficialistas (siete, ya), venia de un juez para los que no tenían venia, instalación de otra del sector rural, marchas y carteles, Castells y Alderete sumándose al rito vocinglero, leyendas y afiches del momento y otros del pasado (Montoneros, FAP, imágenes de héroes y hasta cantores de las cosas nuestras). Para demostrar el espíritu democrático que anima a todos, hasta se hizo una parodia de un partido de rugby entre los diversos inquilinos circenses. Argentina, divino tesoro.
En la trastienda, otra realidad: el kirchnerismo dispuesto a aplazar hasta la extenuación el voto de la nueva ley, ganar por aburrimiento a los quejosos del agro, sumar adhesiones parlamentarias para el momento justo (no le sería demasiado complicado, aunque algo costoso, como a Carlos Menem o Fernando de la Rúa, Banelco incluida) y, por fin, garantizarse de que no retrocedió ni un milímetro de su posición original. Para no pecar de zonzos, los ruralistas del interior han comenzado a advertir el juego democrático -el ingenio ilusionista, el truco, como publicó este diario cuando se anunció "más democracia en la democracia"- que le propone el gobierno, también imaginan ardides para enfrentarlo. Parece que, al final, todo volverá a ser como al principio y, quizás, todo vuelva a empezar. Argentina, divino tesoro. Malgastado.
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Alfredo de
Angeli
participó
ayer de la
reunión de
comisión
sobre
retenciones
en Diputados.
Mientras,
militantes
kirchneristas
atendían en
carpas
instaladas
frente al
Congreso
decoradas,
algunas, con
afiches y
fotos de
Montoneros
y FAP de los
años 70.
Esa medida tiene doble filo: si la oposición, cansada, abandona el debate el kirchnerismo, tendría más oportunidades de conseguir los votos para bajar al recinto y, en una sesión relámpago, ratificar por ley la resolución que pide Cristina de Kirchner.
El cansancio también les llegó temprano a los ruralistas. Alfredo de Angeli explicó en la carpa de Plaza Congreso donde recibe el agro que los diputados «están dilatando el debate para no tratar el Decreto 125». Con sólo dos sesiones de la comisión, el ruralista ya se dio cuenta de la estrategia y por eso sentenció: «Nos vamos a quedaren la carpa verde en tantoy en cuento tengamos buenos resultados en el Congreso; si no, vamos a analizar el regreso a las rutas».
Por si quedaban dudas, el ruralista hizo de cronista de la maratón de discursos en el Congreso: «Yo pensaba que lo primero que se iba a tratar era la suspensión del Decreto 125 porque es lo que más preocupa a los productores».
No era para menos. En la reunión de ayer de las comisiones no se debatió en ningún momento comenzar a analizar puntualmente el proyecto de ley que envió el gobierno, a pesar de que la oposición y los productores lo exigieron hasta el hartazgo.




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