18 de enero 2007 - 00:00

Empieza la cumbre de Rio con amenaza de pelea Lula-Chávez

Rio de Janeiro (enviado especial) - Marcada por la desconfianza interna entre sus socios y por el temor argentino de que el bloque regional se disuelva, comienza hoy en Rio de Janeiro la XXXII Reunión del Consejo del Mercado Común del Sur. Néstor Kirchner llegó anoche a las 21 a esta ciudad y hoy a las 15 escuchará junto a los demás jefes de Estado del Mercosur las propuestas de Hugo Chávez para reformar al Mercosur gracias a su «socialismo del siglo XXI». Pero en el gobierno argentino, informaron fuentes de la delegación de Cancillería a este diario, existe un fuerte temor de que la disputa de liderazgo entre Brasil y Venezuela, que impulsa el ingreso de nuevos socios afines como Bolivia y Ecuador, hiera de muerte al Mercosur. El temor de muchos funcionarios argentinos, es que bajo la apariencia del fortalecimiento del bloque a través del desembarco de nuevos países que pertenecían a la Comunidad Andina de Naciones (CAN), se está desvirtuando lo que considera el núcleo duro del Mercosur: los acuerdos de apertura comercial entre la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, los países fundadores. La preocupación del gobierno argentino ya fue transmitida a Itamaraty: la absorción de países que integran la CAN y, el consiguiente avance hacia la Comunidad Sudamericana de Naciones, proyectan a un Hugo Chávez como jefe de la región, en detrimento del liderazgo brasileño que se acotaría sólo al plano discursivo. Aunque la Argentina advierte el riesgo en lo político, mantiene una posición bien enmarcada en lo que es el pragmatismo kirchnerista y no se anima a desautorizar al bolivariano. En la Casa Rosada no están dispuestos a que lo político afecte la relación comercial y financiera con Caracas, que ya les reportó 3 mil millones de dólares en compra de bonos.

A diferencia de la Argentina, Brasil luce más despreocupado por el tema comercial y financiero dentro del Mercosur a partir del superávit que mantiene en su balanza de pagos, en gran parte gracias a los automóviles y teléfonos celulares que vende en la Argentina. Además quintuplicó sus exportaciones a Venezuela. Y ahora quiere dar el salto político como potencia mundial a partir del Mercosur. Pero Caracas le hace sombra. Aunque ya se aceptó el ingreso de Venezuela como miembro pleno, su adhesión todavía está en proceso. Y tanto la Argentina como Brasil desconfían de las verdaderas intenciones de Chávez, aun más después de la ronda de estatizaciones que impulsa en su economía. Por eso temen que cuando el Parlamento paraguayo y el mismo gobierno brasileño aprueben el ingreso de Venezuela, Chávez quiera introducir reformas que desvirtúen el núcleo duro del Mercosur. Por ejemplo, dudan que Caracas se adapte al arancel externo común.

  • Cronograma

  • En marzo deberá estar listoel cronograma para que Venezuela cumpla las pautas de circulación de productos dispuestas en el Mercosur. Pero todavía no se sabe cuál será la estrategia de los países fundadores: si le exigirán que las cumpla todas de una sola vez o en forma gradual. Venezuela, razonan en el Palacio San Martín, es sólo un anticipo de lo que podría pasar con Bolivia y Ecuador. El gobierno de Evo Morales, pese a integrar la CAN donde se disponen aranceles para los productos que ingresan de afuera de ese bloque, no los aplica. Además, se contrapone la resolución 598 de la Comunidad Andina -que da libertad a los Estados parte para negociar sus acuerdos comerciales-con la 32 del Mercosur que obliga a negociar en bloque. Si se flexibilizarán estas normas del Mercosur, entonces el ministro de Economía uruguayo podría insistir con su idea de firmar un TLC con Estados Unidos. Lo mismo Paraguay. Incluso alguno de estos países podría dejar el bloque, algo que le quitaría toda credibilidad internacional al Mercosur, según fuentes brasileñas. El riesgo entonces que percibe el gobierno de Kirchner es que el Mercosur se termine pareciendo más a la CAN, una unión algo ficticia donde no hay una sólida integración comercial, que al Mercosur original, nacido en 1991 por el Tratado de Asunción.

  • Contenido

  • En público, la Argentina y Brasil prefieren no alarmar al resto de los socios y a la prensa. Por eso el canciller brasileño Celso Amorim volvió a referirse a las últimas medidas anunciadas por el gobierno venezolano, respecto a la nacionalización de las áreas de energía y telecomunicaciones, y dijo que no afectaban al Mercosur. Para el ministro brasileño, «el contenido de estas medidas no es antidemocrático» y «lo que importa es que sean aplicadas de acuerdo con las leyes venezolanas y sigan un proceso democrático». Y agregó que «el 'socialismo del siglo XXI' (que promueve el presidente venezolano, Hugo Chávez) es sólo un slogan» y no una idea que se pretende propagar por América Latina. «Cada país tiene que desarrollar su propio modelo de desarrollo social, sin que éste pueda ser influenciado por el exterior ni exportado a otro país», apuntó el canciller, en una velada referencia al Mercosur. Y especialmente a Bolivia y a Ecuador, cuyo presidente, el socialista Rafael Correa, asistirá hoy a la cumbre para pedir también que se lo acepte como miembro pleno. Correa ya dijo que buscará el ingreso de su país al Mercosur o la fusión de ese mecanismo con la Comunidad Andina de Naciones (CAN, Bolivia, Colombia, Ecuador y Chile), a la que considera herida de muerte por los acuerdos de libre comercio que Bogotá y Lima firmaron con Estados Unidos.

    Además, el ecuatoriano abogó durante su investidura por la institucionalización de la Comunidad Suramericana, la que dijo debería llamarse «nación de repúblicas», como la llamó Simón Bolívar. La crisis del bloque pareció ayer agravarse un poco más luego de que el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, descartara una posible reunión con Kirchner en Rio de Janeiro con la expectativa puesta en la evolución de esta puja bilateral y otras regionales.

    Kirchner llego ayer por la noche acompañado por su esposa Cristina Fernández y por el jefe de gabinete, Alberto Fernández. Antes habían arribado a Rio el canciller, Jorge Taiana, la ministra de Economía, Felisa Miceli; mientras que el de Planificación, Julio De Vido, había llegado el martes. El presidente, su mujer y el canciller se alojan en el Hotel Copacabana Palace, precisamente el lugar donde se desarrollará la cumbre que arranca hoy a las 10 de la mañana. A la 15 habrá un encuentro de jefes de Estado de la Comunidad Sudamericana de Naciones y por la noche el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ofrecerá una cena de homenaje a sus colegas. Tabaré Vázquez, pese a encontrarse en Rio de Janeiro avisó que no asistirá. El uruguayo está enojado con Néstor Kirchner y Lula da Silva, en ese orden. Con el primero por el conflicto de las papeleras de Fray Bentos. Con el segundo porque no se juega por este tema y porque en noviembre pasado no viajó a Montevideo para participar de la cumbre de Iberoamérica, donde Tabaré era anfitrión.

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