La Comisión Nacional de Valores (CNV) avanzó con un endurecimiento de los controles sobre los agentes de bolsa. A través de la Resolución General 1130/2026, el organismo introdujo un régimen prudencial más exigente para las ALyC (Agentes de Liquidación y Compensación), que deberán informar sus posiciones propias en moneda extranjera, cumplir nuevos ratios de liquidez y limitar su nivel de apalancamiento, , bajo riesgo de quedar suspendidas si no corrigen eventuales desvíos en plazos muy breves.
La CNV endurece controles sobre ALyCs: nuevos límites al apalancamiento y vigilancia sobre posiciones en dólares
El nuevo esquema busca reforzar la capacidad de respuesta de los intermediarios ante escenarios de tensión financiera y anticipar riesgos que puedan afectar al mercado local.
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La nueva regulación de la CNV apunta a reforzar la solvencia de las ALyC, transparentar su exposición cambiaria y reducir riesgos sistémicos en el mercado de capitales.
Así, el ente regulador elevó los controles sobre la solvencia de los intermediarios del mercado de capitales, con el objetivo de reducir la vulnerabilidad del sistema frente a saltos cambiarios, caídas bruscas en los precios de los activos o episodios de estrés financiero.
El foco está puesto en que las firmas mantengan respaldo suficiente para afrontar obligaciones inmediatas y evitar que desequilibrios en la cartera propia puedan trasladarse al resto del mercado.
Nuevos límites de liquidez y apalancamiento
El nuevo régimen obliga a las firmas a sostener un índice de liquidez que asegure que los activos corrientes sean iguales o superiores a los pasivos corrientes. De esta forma, cada ALyC deberá contar con activos líquidos suficientes para cubrir sus compromisos de corto plazo, lo que implica una exigencia permanente sobre la administración de caja, valores negociables y obligaciones inmediatas.
En paralelo, el pasivo financiero total no podrá superar cinco veces el excedente entre el patrimonio neto del agente y el mínimo regulatorio exigido para su categoría. Este punto marca un cambio relevante, porque establece un techo concreto al endeudamiento que pueden asumir los intermediarios con relación a su capital disponible.
Si una ALyC incumple estos parámetros y no regulariza la situación en dos días hábiles, deberá cesar su operatoria.
Según señalaron desde Delphos Investments, la norma “fija por primera vez un límite cuantitativo explícito de apalancamiento y un ratio mínimo de liquidez”, con suspensión automática si el desvío no se corrige. A su vez, advierten que el cronograma de adecuación es exigente.
“La liquidez mínima parte de 0,85 en mayo, sube a 0,90 en junio y a 0,95 en julio, mientras que el techo de apalancamiento baja desde 8 veces hasta converger en el límite estructural de 5 veces”, señalaron desde Delphos Investment.
En este sentido, la resolución también contempla una ventana excepcional de hasta 7 veces para situaciones transitorias originadas en operaciones con clientes, aunque sujeta a condiciones específicas y con uso limitado.
Mayor control sobre dólares y cartera propia
En esta línea, otro eje central es el seguimiento diario de la cartera propia en moneda extranjera. Las ALyC deberán informar a través de la Autopista de Información Financiera el detalle de sus tenencias en dólares y otras divisas, incluyendo depósitos locales y en el exterior, efectivo y activos que, aun cuando se negocien en pesos, tengan subyacentes vinculados al tipo de cambio.
La medida busca darle a la CNV una radiografía diaria de la exposición cambiaria de los intermediarios. En un mercado sensible a los movimientos del dólar, el regulador apunta a detectar con mayor rapidez eventuales acumulaciones de riesgo en las carteras propias de los agentes y evitar que una corrección abrupta afecte su solvencia o genere impactos sobre terceros.
La CNV también prohibió el neteo contable de saldos de clientes, para evitar que compensaciones internas oculten riesgos patrimoniales. Así, los saldos a favor y en contra deberán registrarse por separado, incluso cuando correspondan a una misma persona, reforzando la transparencia de los balances y la trazabilidad de las obligaciones.
Para Delphos, la entrada en vigencia inmediata ya generó presión vendedora en las primeras ruedas, especialmente entre agentes que operaban por encima de los nuevos límites. Así, vinculan el sesgo prudencial de la norma con el antecedente del estrés preelectoral de octubre de 2025, cuando la caída de bonos y la suba del riesgo país tensionaron los balances de intermediarios apalancados.
Aunque la medida puede generar ruido de corto plazo y forzar desarmes de posiciones, el foco oficial es ordenar el mapa de riesgo sistémico y fortalecer la transparencia del mercado local. En ese sentido, el nuevo régimen combina mayores exigencias patrimoniales, monitoreo cambiario diario y reglas contables más estrictas para profesionalizar la gestión de riesgos de las ALyC.
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