4 de febrero 2019 - 00:01

Estiman que el empleo asalariado privado volvió a niveles de 2015

En 2018 se perdieron más de 200.000 puestos de trabajo por el impacto de la crisis cambiaria. Se advierte que el indicador aún no tocó un piso.

“El empleo asalariado privado volvió a sus niveles de 2015”. Así lo indicó la consultora Ecolatina, al señalar que entre abril y noviembre de 2018 se perdieron más de 200.000 puestos de trabajo, conforme a la serie desestacionalizada, luego de los efectos negativos generados por la crisis cambiaria. En esta línea, de acuerdo con los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en noviembre, el empleo formal cayó 1,4% interanual, acumulando un crecimiento del 0,8% en el año. En tanto, el empleo asalariado privado registrado, que suele ser asociado al empleo de calidad, cayó 1,9%, lo que implicó un retorno del indicador a los niveles de enero de 2015.

Ecolatina destacó que “la profundidad de la actual recesión a la caída de la actividad en 2016 también se trasladó al empleo registrado”. “En términos desestacionalizados, en 2018 el trabajo formal se contrajo 1,6% entre abril y noviembre, cuando había cedido apenas 0,2% entre octubre de 2015 y junio de 2016 tras el cambio de gobierno y la posterior salida del cepo cambiario”, precisó. Y explicó que “la diferencia corresponde a que en 2016, la caída del empleo asalariado registrado (-1,4%) fue parcialmente compensada por la expansión de los asalariados públicos (+0,9%) y del cuentapropismo (+1,4%), mientras que entre abril y noviembre de 2018, no hubo ningún tipo de modalidad de empleo formal que haya crecido para compensar la caída de 2,1% del empleo de calidad (asalariados privados): los asalariados públicos se redujeron 0,3%, mientras que los cuentapropistas se contrajeron en 2,8%”.

De acuerdo con estimaciones de la consultora, en 2018 la actividad habría caído un 2,5% interanual, lo que golpeó a su vez al mercado laboral. “De hecho, la primera medida en una crisis suele ser el freno en las contrataciones, lo que se verificó con la Encuesta de Indicadores Laborales: durante la segunda mitad del año, la tasa de entrada (trabajadores que ingresan a un puesto de trabajo) se ubicó en los mínimos desde 2002”, precisó Ecolatina. Pero lo más probable es “que el nivel de empleo todavía no haya tocado un piso”, ya que las empresas tardan en ajustar sus factores de producción, aclaró.

En este sentido, en diciembre pasado, “a la caída en las contrataciones se sumó que la tasa de salida (relaciones laborales que cesan) experimentó un fuerte crecimiento, lo que sugiere que todavía la destrucción de puestos de trabajo se puede acelerar durante los meses de verano (descartando que una mayor tasa de salida se corresponda con que los trabajadores dejan un empleo para encontrar otro mejor)”, indicó la consultora.

De manera adicional, “la recuperación de la actividad será lenta y los sectores que traccionarán la economía este año (agropecuario, energético e industrias con potencial exportador) no son aquellos que utilizan la mano de obra como factor intensivo, por lo que no podemos esperar un significativo arrastre de los mismos en términos de empleo”, concluyó. Vale recordar que para este año se espera una caída del PBI que será mayor al 1%. La economía recién comenzará a crecer a medida que se vayan acercando las elecciones presidenciales.

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