19 de diciembre 2002 - 00:00

Empresarios continúan mostrando divisiones

Una, la Unión Industrial Argentina (UIA), adelantó para las 11.00 el cóctel de fin de año para poder estar hoy en la Casa Rosada para firmar el acta-compromiso; la otra, la Asociación Empresaria Argentina (AEA), continúa con sus planes establecidos hace algunas semanas de brindar hoy a las 12.30.

Es que el desencuentro entre las dos entidades que agrupan a los empresarios, y que comparten muchos de sus asociados, se vio ayer en el Ministerio de Trabajo: la UIA envió a uno de sus máximos referentes, Alberto Alvarez Gaiani; y a su asesor letrado, Daniel Funes de Rioja, a discutir el escalonamiento y la forma en que se pagarán los $ 150 de incremento no remunerativo a partir del mes próximo a los 3,5 millones de asalariados en todo el país; por su parte, AEA eligió no mandar representante al encuentro.

Y si bien directivos de ambas entidades desmintieron a este diario que existan disensos profundos entre ellas, las diferencias podrían resumirse en que tanto los directivos de la UIA como los de AEA están convencidos de que gran parte de las empresas del país no podrá hacer frente al aumento, sólo que la entidad que preside Héctor Massuh elige mostrarse más abiertamente apoyando la recomposición salarial.

En la UIA piensan además que el aumento no remunerativo es apenas un paliativo, que deberá ser replanteado con el gobierno que surja de los próximos comicios, en razón de que hoy no están dadas las condiciones para abrir las paritarias. «En todo caso, la próxima administración deberá fijar una agenda para la discusión del salario de los argentinos», dijo la fuente.

De todos modos, en la sede de Trabajo también hubo rispideces explícitas; así, Víctor Lourenzo, vicepresidente de CAME (Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresarias), se negó de plano a firmar el acta de preacuerdo, cosa que sí hizo Ovidio Bolo en nombre de la Cámara Argentina de Comercio, la otra entidad que disputa la representación de los comerciantes.

Más tarde, Osvaldo Cornide, titular de CAME, dijo a este diario que «algunos dirigentes empresarios protestan, pero después terminan haciendo lo que pide el gobierno». Antes, Lourenzo había justificado la «no firma» diciendo que «si no hay exenciones impositivas y acceso al crédito, no podremos pagar el aumento». Tal como adelantara este diario, cerca de 50% del comercio no abonó la ayuda de $ 100 vigente durante todo el segundo semestre del año.

Sorpresivamente, y a última hora, voceros de la CAC anunciaron que no firmarán hoy el acta-acuerdo concediendo los $ 150 no remunerativos, y tampoco concurrirán a Casa de Gobierno. Y si bien intentaron aclarar que «lo de ayer» no era igual a «lo de hoy», el presidente de la CAC, Jorge Di Fiori, de hecho desautorizó lo hecho por Bolo en la cartera laboral.

En tanto,
Alvarez Gaiani advirtió en la reunión que la UIA firmaría, al tiempo que admitió que «muchas PyMEs tendrán dificultades para pagar, pero estamos estudiando cómo zanjar las diferencias entre ese sector y las grandes empresas; ya hay proyectos en el seno de la entidad a ese respecto. Pero quiero aclarar que a pesar de las grandes dificultades que atravesamos, diría que entre 80% y 90% de la industria viene pagando los $ 100 desde el primer día».

Entre los banqueros, en cambio, no hubo diferencias: tanto el representante de los privados (ABA, Asociación de Bancos de la Argentina) como de los públicos y de capital nacional ( Abappra, Asociación de Bancos Públicos y Privados de la Argentina) pusieron la firma al documento de ayer.

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