Empresarios, más preocupados todavía por legislación laboral
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Héctor Recalde
Después de escuchar a Campos y a González Estévez, Recalde respondió explicando que no se trataba de «colegislar», pero agregó que su comisión estaba dispuesta a escuchar todas las voces. Por eso, señaló, en futuras citas se convocará a «representantes de la CGT», o sea sus antiguos asesorados. En realidad, la convocatoria a los empresarios se debería a que algunas voces desde el Ejecutivo le sugirieron que los escuchara.
La respuesta al diputado fue una andanada de quejas, que de todos modos no llegó a escuchar porque abandonó la sala y dejó el manejo de la reunión en manos de sus asesores. Uno de los abogados de empresas dijo que estaban de acuerdo con llamar a la CGT, porque apostaban al diálogo, a no judicializar los conflictos entre patronos y trabajadores, a no propiciar confrontaciones. Por un momento, alguien pensó en la resurrección de la «mesa del diálogo» que hace un año y medio imaginó la UIA -fue idea del papelero Héctor Massuh- entre industria y la CGT, iniciativa que fue abortada por el entonces ministro Roberto Lavagna.
Curiosamente, los representantes del oficialismo permanecieron en silencio casi todo el encuentro; quienes hablaron fueron los asesores de la UCR, de la ex lopezmurphista devenida kirchnerista unipersonal Paola Spatola y de Federico Pinedo, del PRO. Del otro lado la voz cantante la asumió Funes de Rioja.
El radical Fernando Asi fue quien más sobresaltó a los representantes empresariales, porque tras hacer un largo circunloquioal que son tan afectos los representantes de esa fuerza, dijo que «luego de abolida en la Argentina la esclavitud, luego de obtenido el voto femenino, ahora llegó el tiempo de eliminar los topes a las indemnizaciones». Agregó que la «flexibilización demolió el mercado laboral frente a la precarización salvaje».
Le tocó el turno de responderle a Funes de Rioja, quien dijo que esa «demolición» se debía a en todo caso a «leyes que sancionaron los poderes del Estado, no las entidades empresarias. Nosotros siempre nos movimos dentro de la ley, y la crisis debe ser atribuida al cierre de 500.000 empresas, casi todas pymes». El abogado de la UIA agregó que los costos para las compañías que conllevaría la sanción de las modificaciones que imaginó Recalde, incidirían de manera muy negativa en la creación de nuevos empleos y en la inversión.
En lo que hace a la inmovilidad del trabajador en su función, el abogado por el bloque Spatola dijo que «se perdió la especialización, los oficios... El tornero terminó trabajando de telefonista». Funes le retrucó: «En todo caso es mejor que tenga trabajo de telefonista antes de quedar en la calle porque su empresa tuvo que cerrar...».




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