Los empresarios presentarán una propuesta al gobierno para «refundar» el hoy cuestionado Mercosur. El término elegido, en realidad, se ubica apenas unos pasos detrás de otro, «romper», que fue propuesto ayer en la reunión semanal del Comité Ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA).
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El encuentro pasó a cuarto intermedio hasta el próximo martes, fecha en la que al Ejecutivo (formado por 24 miembros) se le sumará la Junta Directiva, en las que están representadas las entidades sectoriales (cámaras) y territoriales (regiones) que conforman la UIA. Ese día, según se acordó ayer, los miembros del Ejecutivo llevarán una propuesta para -de tener consenso-ser luego elevada al gobierno nacional.
Concretamente la propuesta de los industriales se centrará en la necesidad de reformular la relación con el principal socio comercial argentina, atento a la enorme devaluación que está sufriendo la moneda brasileña (ya no por imperio de la situación argentina sino por los escándalos políticos que sacuden a ese país) y al incumplimiento flagrante de los acuerdos sectoriales a los que se llegó el año pasado.
Ejemplo de estos acuerdos incumplidos es el que preveía un límite para el ingreso de zapatos fabricados en Brasil, que se fijaba en un máximo de ocho millones de pares para todo 2000; la realidad es que esa cifra se multiplicó por tres, y este año la importación de calzado brasileño sería mucho mayor aún a pesar de la recesión.
Tal como vienen pidiendo los empresarios de ese sector, junto con el textil y el de la indumentaria, los nuevos acuerdos sectoriales a los que debería llegarse con Brasil deberán ser controlados en su cumplimiento por el gobierno a través de la «task force» que se creará en el marco de las políticas de impulso a la competitividad anunciadas hace tres semanas por el ministro Domingo Cavallo. También deberían participar, pedirán los empresarios, la Aduana, la AFIP y otros organismos de fiscalización.
Sin embargo, algunos de los participantes del encuentro de ayer habrían argumentado que «los brasileños están haciendo el negocio de su vida; es difícil que se avengan a modificar una situación que los beneficia claramente».
Pero otras voces disintieron de esta visión: «El problema total no supera los u$s 100 millones, cuando el comercio bilateral anual ronda los 14.000 millones de dólares. No es tan grave que no pueda solucionarse con buena voluntad y aceptando que el Mercosur hoy de ningún modo es igual a lo que era hace algunos meses».
De hecho, la Argentina exhibe un superávit histórico en su relación comercial con Brasil: durante 2000 las exportaciones a ese país ascendieron a u$s 6.800 millones, contra importaciones por u$s 6.300 millones.
A pesar de estas cifras, dicen los empresarios, la percepción en la sociedad es que la unión con Brasil es ruinosa para el sector industrial argentino. Es un hecho también que los reclamos sectoriales no tienen dónde canalizarse, porque nunca se constituyeron los tribunales de controversia que preveían los documentos fundacionales del Mercosur. «Ese es uno de los primeros reclamos que debe hacer el gobierno nacional, y ésa será parte de nuestra propuesta», aseguró un participante de la reunión de ayer. Ayer, entonces, los empresarios deberán llegar a la sede de la UIA con los deberes hechos para poner a consideración de sus colegas el documento que llevarán a Economía. «Desde ya, ese documento incorporará las ideas de los miembros de la Junta Directiva», prometió el informante.
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