19 de abril 2007 - 00:00

Empresas aéreas perdieron ya u$s 7 millones por radares

Nilda Garré
Nilda Garré
Se estima que las líneas aéreas perdieron ya alrededorde u$s 7 millones, de los cuales unos 3 corresponderían a Aerolíneas Argentinas por ser la primera empresa del mercado, desde el 1 de marzo cuando un rayo dejó sin servicio al llamado radar Baires de Ezeiza que todavía no está operativo.

El dato es llamativo si se considera que un radar primario como el Baires cuesta actualmente unos u$s 5 millones en el mercado internacional, y uno secundario se consigue por u$s 1,5 millón.

Todavía más elocuente es comparar que la Fuerza Aérea recauda u$s 40 millones aproximadamente por año, lo que representan 8 radares mientras hace años que nuestro país discute sobre un plan de radarización que nunca se concretó.

La pérdida de las líneas aéreas se deben a las demoras y cancelaciones, éstas últimas en los vuelos domésticos, como consecuencia del mayor tiempo que exige la operatoria manual sin radares.

En el caso de los servicios internacionales, llegó a haber demoras muy importantes porque cuando se trata de largas distancias, la reglamentación exige determinadas horas de descanso para la tripulación y si éstas se superan, el vuelo debe suspenderse doce horas.

Este inconveniente sumado a la pérdida de conexiones de los pasajeros, al combustible que gastan los aviones esperando permiso para aterrizar y a más elevados pagos por estacionamiento de los aeronaves, tiene impacto en las empresas que se quejan ante la ministra de Defensa, Nilda Garré, y el comandante de Regiones Aéreas.

  • Cabotaje

    En el caso de los vuelos dentro del territorio nacional, el problema se presenta porque la misma tripulación se utiliza para más de un destino, y si no se cumple la programación, se quedan sin personal para alguno de los servicios.

    American Airlines habría tenido ya una pérdida de unos u$s 700.000, y Lan Argentina habría perdido ya u$s 1 millón. A la demora por la operación manual, se suma en el caso de los viajes locales, los retrasos de Aerolíneas Argentinas por falta de repuestos o problemas con el personal (lo que aumenta los problemas porque todo debería estar muy sincronizado al no poder aterrizar ni partir dos naves juntas) y además cambios sobre la reprogramación que tampoco se termina cumpliendo.

    En la actualidad, considerando todas esas causas, la demora es en promedio de 1 hora y cuarto, aunque puede ser más. Por otra parte, después de Semana Santa, disminuyó la cantidad de partidas y llegadas, por lo cual la situación se alivió relativamente.

    Desde el punto de vista de la seguridad, los expertos coinciden en que la operación manual de la aeronavegación es confiable. «Es volver a la década del 60 pero es un método probado si se hace con 10 minutos entre aviones con rumbos que se cruzan», dijo el ex piloto Enrique Piñeyro que se convirtió en un experto en seguridad aérea.

    El radar de Ezeiza fue afectado por un rayo el 1 de marzo, entró parcialmente en actividad el 12 de marzo, y está totalmente fuera de servicio desde el 19 de marzo.

    Algunos atribuyen la demoraen solucionar el problema a una interna dentro del gobierno porque aun mediando un decreto de necesidad y urgencia que traspasó el control de la aviación comercial a un organismo civil, es la Fuerza Aérea la que sigue ejerciendo el rol.

    Desde fuentes cercanas a la ministra de Defensa, Nilda Garré, se habla de presiones sindicales que jugarían para la interna dentro del oficialismo. Hay quienes también mencionan un estudio de la OACI (organización internacional para el control de la aviación civil) según el cual el radar Baires ya puede funcionar.

    Según Piñeyro, el radar necesita verificaciones para operar correctamente, y las mismas deben hacerse con un monitor remoto que no se tiene o con un avión especial que habría que contratar en Chile porque tampoco hay en nuestro país. Ninguna de las dos cosas se hizo por ahora, ni tampoco llegó el radar que Garré anunció que había alquilado. El ex piloto y cineasta cree que la ministra debería dedicarse más al control del dinero que ingresa a la Fuerza Aérea y de ese modo, encontraría los recursos para poner operativo el radar de Ezeiza.  
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