24 de abril 2001 - 00:00

Empresas pagaron hasta 50% anual por un día

Fue otro día complicado para las tesorerías de las empresas, sobre todo para aquellas que salieron a buscar fondos al sistema financiero local. Desde la apertura de las operaciones, los bancos sólo ofrecían dinero a un día de plazo a tasas de 28 por ciento anual en pesos. Ese fue el piso de las operaciones. Claro que este costo de financiarse localmente era para empresas de primera línea, o sea, Triple A (calificadas como de bajo riesgo crediticio). Cuando se trataba de empresas de segunda línea, ocurrió que podían enfrentar un recorte de las líneas de crédito; es decir, financiamiento cero; o, por el contrario, conseguían crédito pero a tasas de 70 por ciento anual.

Por ende, lo más activo pasó por el segmento de empresas de primera línea que negociaron dinero a un día a tasas desde 30 por ciento hasta 50 por ciento anual, siempre en pesos.

«Desde el arranque del mercado, los bancos nos advirtieron que no había pesos, lo que significa que solamente nos renovaban las líneas, pero que no había plata nueva»,
explicaba ayer el gerente financiero de una multinacional a este diario.

Algunas compañías accedieron a tasas de 25 por ciento anual al financiarse vía descuento de cheques de empresas de primera línea. El panorama general mostraba, así, prácticamente un congelamiento del crédito bancario al sector privado, ante la incertidumbre que reina en el mercado. Pero esta restricción crediticia afectó principalmente a las empresas de segundo rango, que ven cercenadas día a día sus alternativas de financiamiento local.

Como contrapartida, quienes tenían excedentes financieros eran seducidos con atractivos rendimientos por colocaciones a plazo fijo. «Nos ofrecieron tasas en pesos de más de 15 por ciento anual por un depósito a 30 días», señalaba ayer el tesorero de una empresa alimentaria líder.

Cambio

Este panorama también repercutió en el mercado cambiario del dólar futuro, que ayer operó a 30 días a 1,06 peso por dólar, lo que es una tasa anual de 72 por ciento. Llegó a operar a 1,06 y 1,08 peso en el mercado local, ya que en el «offshore» (externo) el costo de cubrirse de una posible devaluación (o de tomar prestados dólares) era mayor.

Ahora bien, la evolución de los depósitos bancarios del sector privado están avalando, en parte, los altos rendimientos ofrecidos, fundamentalmente a los grandes inversores.


Porque la información del Banco Central al 18 de abril pasado muestra un total de depósitos privados de 73.576 millones.

De forma que el promedio mensual está arrojando un nivel de 73.840 millones.
Esto representa una caída de 2,32 por ciento contra el promedio de las primeras tres semanas del mes anterior (unos 1.752 millones), y de 3,67 por ciento respecto del promedio mensual de marzo pasado (2.810 millones).

Es decir que este mes el sistema financiero experimentaría una caída de los depósitos privados del orden de los 2.000 millones promedio. Esto tuvo su correlato, obviamente, en la pérdida de las reservas internacionales del Banco Central.

El drenaje que registran las colocaciones privadas están vinculadas principalmente al comportamiento de los ahorristas. Porque son los inversores de plazo fijo los que explican la retracción de los depósitos privados.

En un primer momento, se observó un traspaso de plazos fijos en pesos a dólares. Pero de la mano del recrudecimiento de la crisis, comenzó a acentuarse el retiro de depósitos.

Los datos del Central dan cuenta de que el total de plazos fijos en pesos cayeron a 10.326 millones, mientras que los nominados en dólares se ubican en 39.545 millones.
A comienzos de mes, los plazos fijos sumaban 50.791 millones. Ahora se ubican en los49.871 millones. O sea, 920 millones menos.

El promedio mensual arroja un nivel de 10.572 millones por el lado de los plazos fijos en pesos.
Significa una caída de entre 5,8 y 7,5% contra el promedio del mes anterior.

Por el lado de los argendólares, el promedio mensual está en los 39.687 millones, lo que implica una retracción de 2,5 a 3,3 por ciento promedio.

Mientras tanto, en el mercado interbancario (call money), las tasas operaron sin sobresaltos, dado que la situación de liquidez del sistema pareciera estar equilibrada. De esta forma, el call money en pesos de corto plazo (un día) entre bancos de primera línea se negoció a 13 por ciento anual, mientras que los bancos más pequeños pagaron 16 por ciento.

Aquellas entidades que operaron en el call en dólares convalidaron un ajuste de un punto. La tasa cerró en 10 por ciento anual.

Los consejos menemistas sobre comprar dólares fueron soslayados por la gente, y ello se reflejó en la cotización del dólar en la plaza cambiaria local. El billete operó 0,9950 de peso por dólar para la compra y 0,1005 para la venta.
Pero la explicación a tal comportamiento es básicamente que la gente «no tiene plata» ni para comprar dólares, advierten en el mercado. Los mostradores de las casas de cambio operaron con total normalidad, y la demanda de billetes dólares se mantuvo en los niveles de las jornadas anteriores.

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