¿Empresas recuperadas o expropiación sin pago?
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• Camino
Lamentablemente, se ha buscado llevar adelante el camino inverso, cual es el de:
I) tomar por la fuerza las plantas industriales o establecimientos de las empresas -es decir usurparlas- a espaldas o aun en contra de las órdenes judiciales, II) para luego recién constituir una cooperativa de trabajo o una sociedad de hecho que las explote sin autorización de los acreedores ni del juez, III) así gestionar desde el plano político el apoyo de las autoridades nacionales o municipales para la obtención de subsidios; la declaración de utilidad pública de los inmuebles, las maquinarias y las marcas; que les concedan un derecho de ocupación y uso por varios años y IV) finalmente, hacerse dictar una ley que les otorgue el carácter de «sujetos expropiantes» con derecho a que se les transfiera la titularidad de esos bienes sin pasar por el proceso de liquidación en la quiebra. Mientras tanto, ocupan y utilizan en beneficio propio bienes que no les pertenecen, en perjuicio de los acreedores y aun de los créditos de aquellos trabajadores que no integran la cooperativa o el grupo de explotación; todo ello bajo la tolerancia de gobiernos, dirigentes políticos y hasta de algunos jueces que no instan las medidas necesarias para el desalojo de los inmuebles o el cese de la actividad. La reciente intervención de la Corte para intentar poner fin al escándalo desatado por la ocupación en Neuquén de la planta de Zanón, con el objeto de permitir el cumplimiento de una orden judicial emanada del juez del concurso en Buenos Aires largamente resistida por los jueces neuquinos, es una clara muestra de la corruptela del sistema. Más de 200 empresas se encuentran en esta situación actualmente en el país, con un universo de cerca de 15.000 personas; aunque debe destacarse que algunas de ellas, como el caso del «Diario Comercio y Justicia», de la provincia de Córdoba, han seguido estrictamente el procedimiento marcado por la ley y han obtenido, legítimamente, un aporte del gobierno nacional para continuar con el emprendimiento. Lamentablemente, la mayoría de los otros casos son situaciones irregulares donde incluso existen denuncias penales por usurpación y donde las autoridades no desean intervenir ni se utiliza la fuerza pública por temor a la generación de «... mayores conflictos sociales» o signos de «represión».
Ya han sido expropiadas más de 32 empresas en la provincia de Buenos Aires, 5 en Capital Federal y otras en el interior del país.
Mientras resulte más fácil consolidar situaciones efectivas utilizando las vías de hecho y llevar adelante tomas de empresas por la fuerza para obtener su expropiación que recurrir a los mecanismos que establece la ley, las modificaciones que puedan incorporarse en la Ley de Quiebras o el Plan de Recuperación de Empresas promovido por el INTI no podrán tener éxito ni acogida entre los interesados. Es más fácil y provechoso actuar fuera de la ley.
Desde un partido político que alienta la ocupación de empresas en crisis, con referencia a los casos Brukman y Sasetru, se ha señalado que «... la solución no pasa por reformas legales... Pedimos expropiación sin pago, salarios a cargo del Estado y control obrero». Otros, como los integrantes del Movimiento de Recuperación de Empresas, promueven que «toda empresa quebrada sea expropiada por el Estado y entregada a los trabajadores». Si pensamos que el país necesita la reactivación y el crédito para poder salir de la crisis, el mensaje actual, en este campo, no parece ser muy auspicioso.




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