Destacan necesidad de transformar función fiscal y financiera de empresas

Economía

La crisis sanitaria que está azotando al mundo producirá consecuencias irreversibles en muchos ordenes de la vida económica futura de las compañías. La función fiscal y financiera de las empresas no escapa a esta transformación.

La última encuesta de EY Global publicada el 20 de abril pasado, da cuenta del nivel de transformación que sufrirán los departamentos de finanzas y tributarios de las empresas pospandemia. El mundo económico ya está enfocando su mirada en “el día después” y en los desafíos, costos e inversiones que serán necesarios para crecer en el nuevo entorno.

El trabajo en cuestión implicó la entrevista a 1000 ejecutivos de primer nivel en 42 países y 17 industrias distintas. Una de los aspectos más trascendentes que fue consultado giró en torno a la visión futura de aquellos directivos sobre la función financiera y fiscal de su compañía en particular.

Un alto porcentaje de los encuestados respondió que está evaluando el cambio del modelo operativo financiero y fiscal de su empresa. Para ello será necesario contar con recursos humanos altamente capacitados y, asimismo, dotar a la compañía de herramientas tecnológicas apropiadas. La evolución tecnológica de las autoridades fiscales en los distintos países obliga a las empresas a anticiparse y tener un control preciso de los datos e información que son compartidos con los organismos recaudadores y con terceros.

Los encuestados también plantearon la necesidad de enfocar a sus recursos financieros y fiscales en tareas de mayor valor agregado para el directorio o gerencia de la compañía y dedicar la menor cantidad de tiempo y recursos posibles a los trabajos rutinarios de bajo valor agregado.

En este punto, el desafío más importante manifestado por gran parte de los consultados giró en torno a la presión que generan sobre la empresa los cambios regulatorios y legislativos. La frecuencia y significación de dichos cambios hacen que sea riesgosa la eventual posibilidad de no tener la capacidad interna de controlar y responder adecuadamente a esos cambios.

De hecho, el 73% de los ejecutivos mencionó que está evaluando tercerizar algunos aspectos, sino todos, de la función fiscal en los próximos dos años. El factor central de este cambio radica en la necesidad de delegar en un tercero la inversión en capacitación y tecnología para poder sostener el ritmo de los cambios normativos y tecnológicos que, en el mundo pospandemia, se acelerarán aún más.

Una muestra de cambios legislativos inmediatos, puede verse en la actualidad con las medidas tomadas por los estados para paliar la situación económica de muchos contribuyentes alrededor del mundo. Claramente, el futuro cercano encontrará a la mayoría de los países con déficit fiscales crecientes y la necesidad de readecuar sus sistemas tributarios para contener al mundo económico poscrisis.

En cuanto a las herramientas tecnológicas, los ejecutivos manifestaron estar expuestos a una demanda creciente para mantener sus empresas al ritmo de los cambios tecnológicos. Actualmente, el escenario económico recesivo encuentra a muchas firmas evaluando reducciones de costos e inversiones y sin poder afrontar los cambios tecnológicos en los que deben invertir.

Al igual que en muchas cadenas de valor donde las empresas delegan en terceros la producción de determinados componentes a escala que permiten eficiencia y reducción de costos, similar transformación se está produciendo en las funciones de back office, financieras y fiscales de las empresas.

Finalmente, el trabajo revela que éste pareciera ser el momento de examinar las prioridades de la empresa sobre el control de costos, la creación de valor y el manejo de riesgos. De la evaluación de estos tres pilares debiera surgir claramente cómo las funciones financiera y fiscal contribuirán a la estrategia de la compañía de la manera más eficiente. Una vez que se obtienen respuestas a esas preguntas, es más sencillo identificar los problemas que existen en recursos humanos, procesos y tecnología para poder definir adecuadamente el modelo más eficiente a adoptar.

(*) Socio del departamento de impuestos y transacciones de EY Argentina

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