En 15 días el gobierno tendrá listo el blanqueo de capitales
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Domingo Cavallo
En los países que el ministro de Economía puso como ejemplo, la relación es exactamente al revés; con lo cual, lo que habría que esperar es un cambio en la comparación local. Esto es, más presión sobre las personas y la renta financiera y menos sobre las empresas que reinvierten. Además, el ministro quiere que en menos de 15 días esté listo el blanqueo impositivo vía canje de títulos públicos, y buscará que los pagos de ganancias sean mensuales y no con anticipos y un pago general anual como rige hoy. Aunque aún no haya lanzado su programa completo y sólo haya formulado vagos anuncios, el martes pasado, en el auditorio central del Banco Nación, las ideas del ministro de Economía sobre cómo sería la reforma impositiva parecen encaminadas a estos objetivos.
*Blanqueo a cambio de títulos públicos: aquí es donde el ministro de Economía tiene más urgencias en lanzar su proyecto (les ordenó a sus colaboradores que en menos de 20 días esté listo), pero donde menos precisiones técnicas hay. En realidad, de España lo único que hay firme es la idea de canjear capitales reingresados al país (por fuga al exterior o evasión) a cambio de un título público. Fuera de esto, los asesores del ministro se debaten en tres ideas.
Reemplazo
IVA: el esquema ideal que tiene pensado Cavallo es el chileno. Este país tiene un impuesto al valor agregado de 18% que aporta un rendimiento de 8,4% del PBI del país vecino. Además, no existe un tributo similar en las regiones (provincias). El mismo impuesto en la Argentina tiene una tasa de 21% y rinde 7% del PBI, pero hay que sumar el Impuesto a los Ingresos Brutos que cobran las provincias y que puede llegar a sumar hasta 3% de sobretasa por encima del IVA nacional. Cavallo quiere llegar a este esquema en un año como máximo, eliminando las exenciones que existen actualmente (a los espectáculos artísticos, deportivos, IVA al cable, etc.) y, en lo posible, reduciendo la tasa de 21%. Además, propone ir eliminando el Impuesto a los Ingresos Brutos, que según su visión es el más distorsivo de todo el esquema impositivo argentino.
Ganancias: en este capítulo es donde Cavallo propone los cambios más radicales. Imitando el esquema norteamericano y español, directamente quiere eliminar la situación actual de pagar cinco anticipos y un sexto pago anual que actualmente debe concretarse entre abril y mayo. El nuevo sistema implicaría que los contribuyentes paguen mensualmente por lo que efectivamente se factura, imitando la situación de los trabajadores en relación de dependencia. Igualmente, una vez por año, luego de diciembre, cuando cierren los balances las principales empresas, se debería presentar una declaración jurada del período vencido. Un tema que estudian los técnicos que asesoran a Cavallo es la posibilidad de aumentar el mínimo no imponible siguiendo los ejemplos de Chile y Estados Unidos. En el primer país, se tributa a partir de 500 pesos por mes (6.000 anuales), y en el segundo, desde los 800 (9.600 pesos anuales). Todo esto, con menos posibilidades de deducciones. En el caso norteamericano, que es el que quiere imitar Cavallo, la alícuota es mayor que la de la Argentina (38,6 contra 35%), pero en Estados Unidos no existe el IVA y sólo se cobra un tasa regional con un promedio de 6 por ciento. Se supone que la imitación de Economía se reduciría al pago mensual con una declaración anual, idea que por otro lado ya había expuesto en algún momento Carlos Tacchi en la anterior gestión de Domingo Cavallo.
Evasión: Domingo Cavallo prometió en el Banco Nación que «pulverizaría» este problema, lo que, más allá de la buena intención, parece una utopía. Esta situación, en parte, fue dicha por uno de los principales referentes que tiene hoy Cavallo en materia impositiva: el titular de la AFIP española, Ignacio Ruiz Jarabo-Colomer, director de la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT), que en febrero pasado visitó la Argentina. En ese viaje, dijo puntualmente que «siempre habrá algún grado de evasión» y que, además, ésta «es imposible de medir». De todas formas, la idea del ministro de Economía argentino es que con los poderes que le otorgará el Congreso podrá formar los muy demorados tribunales fiscales que juzgarán sumariamente (con mayor celeridad que los normales) casos de evasión tributaria, previsional y temas relacionados con el contrabando.




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