25 de julio 2007 - 00:00

En 15 días votarían cambio en Ganancias

En medio del sopor que vive el Congreso por estos días de vacaciones de invierno, el oficialismo comenzó a preparar una de las principales votaciones que tendrá por delante, casi con seguridad dentro de dos semanas: la modificación en el Impuesto a las Ganancias que eliminará la tabla de reducción de deducciones a ese impuesto que consagró José Luis Machinea en el nefasto impuestazo de diciembre de 1999. La sesión será más que una reforma impositiva, casi un acto de campaña que será incluido dentro de los anuncios de Cristina Kirchner. Lo acompañará un decreto del Presidente que, además, elevará nuevamente el mínimo no imponible. El borrador del proyecto aún no fue girado al Congreso, pero en el bloque del Frente para la Victoria lo esperan no bien Kirchner haga público el anuncio de la medida.

Para reformar esa norma el gobierno no puede apelar a un decreto, como hizo en dos ocasiones para subir el mínimo no imponible de Ganancias gracias a que el Congreso, como en otros casos, lo facultó dentro del Presupuesto Nacional 2007.

En esas dos ocasiones, el gobierno modificó el mínimo imponible de Ganancias por presión de los trabajadores petroleros, que llegaron a tomar yacimientos, o luego por los camioneros de Hugo Moyano.

  • Mal mayor

  • Pero en ninguna de las dos ocasiones se encaró el mal mayor que Machinea introdujo en la carga sobre los salarios. Existen dos normas dictadas por el ex ministro: una de ellas es un agregado (tras el artículo 23 de la ley del Impuesto a las Ganancias donde se establecen las deducciones que cada trabajador puede hacer a la liquidación del impuesto) que incorporó para fijar una escala de reducción de esas deducciones posibles a medida que se incrementan los sueldos. Esa curiosa progresión nunca había existido hasta 1999.

    Se dice allí que quien más cobra menos puede descontar de Ganancias en rubros como cónyuge, hijos o familiares a cargo -sobre los que se supone la misma carga para cualquier ciudadano- e inclusive la deducción especial y el mínimo no imponible.

    De allí que cuando Kirchner anunciaba una mejora en el impuesto sobre los salarios, muchos que se creían beneficiados no veían el resultado en su recibo de sueldo.

    Esa medida, junto a la cuestionada modificación de la escala de porcentajes del impuesto y a la baja en ese momento del mínimo no imponible, es lo que configuró ese suicidio político que se conoció en diciembre de 1999 como el «impuestazo de De la Rúa».

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