3 de octubre 2001 - 00:00

En condenable especulacion el Patacón cotiza a $ 0,85

Buenos Aires - «Si vende más de 3.000 pesos pago 90 centavos; si es menos, 85 centavos», dijo, desde su celular, Néstor, un broker que opera en La Plata en el incipiente y redituable negocio de la compraventa de patacones.

Esta es la última novedad que aportó el Patacón: a 40 días de salir a la calle, el bono generó un mercado marginal que reporta jugosas ganancias de entre 8 y 15 por ciento.

Es una operatoria irregular pero no expresamente ilegal donde los compradores consiguen bonos a precios que van de 85 a 92 por ciento del valor nominal.

En el último tiempo, en La Plata, estalló un circuito paralelo que involucra a financieras, estudios contables, bancos y «arbolitos», tanto clásicos como telefónicos. El gobierno tiene una actitud ambigua. En La Plata dicen que ese mercado es mínimo pero al mismo tiempo despotrican porque «no podemos hacer nada contra los especuladores».

«Cuando se los puede detectar, la única persecución que podemos hacer es psicológica: mandarles inspectores para presionarlos; pero nada más»
, señaló una fuente oficial.

Atrás quedó la amenaza de mano dura de Carlos Ruckauf cuando pidió públicamente que la gente denuncie a quienes quieran canjear bonos por menos de su valor.

Y, hoy por hoy, si alguien quiere desprenderse de los patacones sólo tiene que leer los clasificados de los diarios, discar un teléfono y esperar no más de media hora.

O hacerlo a la luz del día: frente a la sede central del BAPRO en La Plata, sobre la avenida 7, operan compradores callejeros.

La venta también se puede hacer vía financieras con domicilio fijo y que certifican la transacción pero el grueso del mercado lo concentran los canjes acordados por teléfono.

Por este sistema -similar al cambio de cheques diferidos-se obtienen precios de entre 85 y 90 centavos por cada Patacón. El valor cambia según el monto. Néstor ofreció 85 centavos pero se estiró a 90 si la operación superaba los 3.000 patacones.
«Me da su teléfono y en media hora hacemos el canje», invitó.

Otro
broker callejero mejoró la oferta: 88 o 89 centavos de pesos por Patacón con la promesa de pagar hasta 91 si el canje superaba los 2.500 patacones.

Y una financiera retocó la cotización.
«Hoy estamos pagando 85 centavos; ayer pagábamos 90», dijo uno de los operadores, pidiendo reserva de su nombre.

Como el Patacón no cotiza en el mercado financiero, la variación depende de la necesidad de los compradores finales, en general,
empresas que los usan para pagar impuestos.

• Redondo

Es un negocio redondo: los compran por 88 a 93 centavos -2 o 3 centavos más que lo que pagó el intermediario pero el Estado se los toma a 100 por ciento.

Estudios contables de La Plata usan otro recurso: adquieren por su cuenta bonos para cancelar los impuestos de sus clientes que, éstos, pagaron en pesos.

Es un procedimiento sencillo -Rentas no discrimina tenedores primarios de secundarios-que arroja ganancias de entre 10 y 15%, y suma interesados día a día.

Un operador de la Bolsa de Buenos Aires mantiene contacto permanente con La Plata:
«Tengo clientes que quieren comprar patacones para pagar impuestos», argumenta.

Esa demanda encontró eco en los proveedores del Estado que cobra-ron deudas atrasadas: algunos recibieron hasta 50 mil pesos en bonos de un tirón.

«Aunque paguemos sueldos e impuestos, necesitamos pesos para pagar alquileres, aportes y otros gastos. Por eso tenemos que salir a vender bonos»
, explicó un empresario.

En las últimas dos semanas, sólo por el pago a proveedores
se inyectaron 40 millones al circuito que, en un porcentaje, aterrizarán en el mercado negro.

Pero los volúmenes son bajos. Una financiera media opera entre 2.000 y 4.000 pesos diarios en patacones y un «arbolito» entre 300 y 1.500 pesos. Las cifras cambian cuando asoman tenedores grandes que en una sola transacción negocian por encima de los 15.000 pesos.

No son montos peligrosos. En ese caso, la provincia está preparada: la ley que creó el Patacón la habilita para comprar y vender bonos si el precio baja sustancialmente.

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