12 de noviembre 2003 - 00:00

"En default no habrá sistema financiero"

Economistas de primer nivel, banqueros y ex funcionarios reconocieron ayer en un seminario internacional que si no se reestructura la deuda, es decir si no se sale del default, no habrá sistema financiero ni reactivación posible. Mario Vicens, junto a Mario Blejer, Miguel Kiguel, Daniel Marx, Arminio Fraga -ex presidente del Banco Central de Brasil-, Andrew Crockett -ex titular del Banco de Basilea-, y Javier Ariztegui, del Banco de España, fueron algunos de los panelistas. Blejer dijo que hay que volver a la indexación si se quiere que haya créditos. Otra coincidencia generalizada es que hay que salir del default cuanto antes, la demora juega en contra del país. La propuesta de Lavagna en Dubai recibió críticas, pero no abiertas porque eludieron polemizar con el gobierno. Quizás el más audaz fue Vicens, quien reclamó por las trabas que impone el gobierno a los bancos para funcionar normalmente. Vicens dijo que en 2002 éstos perdieron mucho más de lo que habían ganado entre 1994 y 2001. Kiguel, a su vez, afirmó que tienen una rentabilidad ligeramente superior a 0%. Recién en 2008, el sistema financiero dará ganancias, que estimó en $ 2.500 millones.

El retorno del crédito aún enfrenta «muchos obstáculos», según reconoció el presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Mario Vicens, quien reclamó ayer avances en temas que impiden a los bancos «funcionar con normalidad».

El titular de la cámara que agrupa a los bancos extranjeros le envió así un claro mensaje al gobierno, ante las demoras para avanzar en las compensaciones y en medidas necesarias para mejorar la situación patrimonial de las entidades, que describió como «delicada».

Una alta fuente del BCRA reconoció que los bancos siguen perdiendo plata, pero que el rojo está disminuyendo: «Hasta el segundo trimestre perdían unos $ 700 millones por mes, pero durante el período juniosetiembre el resultado negativo se redujo a la mitad, $ 350 millones mensuales, y en la última parte del año esperamos que caiga a $ 200 millones».

La situación de los bancos y la necesidad de profundizar la reestructuración del sistema financiero son seguidas de cerca por la misión del FMI que está en Buenos Aires. De este tema hablaron anteayer el vicepresidente del BCRA, Pedro Lacoste, con John Thornton -encargado del caso argentino en el Fondo-y David Holschire, responsable del sector bancario del organismo.

Durante todo el día se juntaron en la Rural más de 150 economistas y banqueros para discutir el futuro del sistema, convocados por el Centro de Estabilización Financiera (CEF), una institución creada el año pasado por dos ex secretarios de Finanzas de la última década: Miguel Kiguel y Daniel Marx.

Funcionarios que estaban invitados prefirieron no participar del evento, pese a que figuraban en el programa confirmado pocos días antes. Faltaron a la cita el titular del BCRA, Alfonso Prat-Gay, quien se excusó por un viaje a Tailandia, y el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen: «Después del ataque contra los economistas de los '90 de la semana pasada, no quiso aparecer nadie del gobierno», reconocían los organizadores.

Tanto Vicens como Mario Blejer, director del Banco de Inglaterra y ex titular del BCRA, explicaron que la economía precisará recuperar mecanismos de indexación, al menos para recuperar el crédito de largo plazo. «Si queremos que la gente utilice la moneda local, tenemos que ofrecer nuevas herramientas», destacó Blejer.

Un rato antes de la exposición sobre «Los bancos en el nuevo sistema financiero», reconocidos especialistas internacionales como
Arminio Fraga (ex titular del Banco Central de Brasil), Andrew Crockett (ex titular del Banco de Basilea) y Javier Ariztegui (Banco de España) destacaron la necesidad de contar con bancos sanos para alcanzar un crecimiento económico sostenido.

El titular de ABA reconoció -entre los aspectos positivosque las entidades gozan de una fuerte posición de liquidez por la recuperación de los depósitos. Pero enseguida se concentró en ocho puntos que aún están pendientes de resolución y que afectan la posibilidad de que los bancos vuelvan a funcionar con normalidad
. Entre los más importantes se destacaron los siguientes:

Alta proporción de deuda pública: representa más de 50% de los activos de los bancos. Este porcentaje sigue en crecimiento, porque las entidades cobrarán títulos públicos por la compra de la deuda hipotecaria del plan de rescate a morosos.

Las compensaciones siguen demoradas: los bancos no recibieron aún los títulos por la pesificación y la indexación asimétrica.

Los amparos continúan deteriorando la «liquidez y la rentabilidad»: aunque los niveles cayeron, suponen más de $ 300 millones por mes. Crece la cantidad de medidas cautelares de segunda generación, por las cuales los jueces ordenan la devolución de los depósitos en dólares a quienes ya habían cobrado los fondos pesificados a $ 1,40 más el CER.

La situación patrimonial es delicada: según la explicación de Vicens, las ganancias acumuladas entre 1994 y 2001 ascienden a u$s 1.500 millones. Sin embargo, las pérdidas sólo en 2002 llegaron a $ 17.500 millones, el equivalente a 5.800 millones de dólares.

La desprogramación acelerada de depósitos amplió el descalce de plazos: están cayendo los plazos fijos y aumentan los depósitos a la vista, lo cual implica un factor adicional de riesgo.

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