4 de enero 2001 - 00:00

En Palermo pondrán 2.000 tragamonedas

El Hipódromo de Palermo quiere volver a entrar en carrera y para eso apuesta a diversificar su oferta de entretenimiento: Federico de Achával, presidente y principal accionista de HAPSA, la concesionaria del hipódromo porteño, anunció ayer que harán un centro de diversión sobre la avenida Del Libertador, instalarán tragamonedas allí e incrementarán la red de agencias de apuestas. Para ello están negociando con un par de desarrolladores inmobiliarios, con la empresa Boldt -dueña de las «tragaperras» en Mar del Plata, el Tigre y otros mercados- y con la italiana SISAL, que opera un millar de agencias de apuestas hípicas en Italia. Buena parte de los ingresos que genere estas actividades complementarias a la hípica se destinará a incrementar el monto de premios para los criadores de «pur-sang», que ante la reducción de esos mismos premios decidida hace algunos días por Palermo y por el Jockey Club (San Isidro) decidieron no participar por el momento de las reuniones organizadas en esos dos escenarios.
«Desde 1992, cuando empezó la concesión, llevamos pagados u$s 125 millones en premios, contra los u$s 68 millones que deberíamos haber abonado según las condiciones del pliego», enfatiza De Achával. El empresario reconoce que la hípica ha debido competir con otras formas de juego y de esparcimiento -loterías, bingos, etc.- y ha perdido la batalla. «En 1993 se jugaron u$s 600 millones en loterías (en la Ciudad de Buenos Aires) y u$s 480 millones en la hípica; en 2000, las loterías se llevaron u$s 550 millones, nosotros u$s 280 millones, el casino flotante u$s 480 millones y los bingos u$s 270 millones. Pero en el Gran Buenos Aires, entre el casino del Tigre y los bingos se jugaron cerca de u$s 2.600 millones más.» La intención de HAPSA es «morder» una parte de alguno de sus competidores, lo que le resultaría suficiente -dice De Achával- para «dar vuelta» el negocio. «Lo fundamental es llevar las carreras a la gente; en la actualidad sólo tenemos seis agencias (de la inglesa Ladbrokes) y queremos estar en la mayoría de las casas de lotería, que son 22.000 en todo el país.»

El empresario dice que en Italia y Francia se solucionó la crisis de la hípica generando redes de puntos de venta, lo que incrementó no sólo el flujo de apuestas en ellos sino que también hizo crecer 50% la concurrencia y las apuestas en los hipódromos. De Achával reconoce que deberán modificar de manera radical la imagen del «burrero» tradicional (una persona de edad más o menos avanzada, de medios escasos y visto casi como un jugador empedernido) como clientela fija de su hipódromo, pero confía en que la creación de un polo de entretenimiento en lo que denomina «la tribuna quemada» ayudará a ese cambio.

«Vamos a hacer un anfiteatro para espectáculos, un restorán típico argentino; la gente va a poder venir con sus chicos a ver cómo se varea un caballo, como se yerra...» El predio también albergará entre 1.500 y 2.000 máquinas (siempre que Lotería Nacional las autorice), un negocio que seguramente encararán con Boldt. No es la primera vez que tratan de hacer algo parecido: un proyecto de hace un lustro que incluía cines y restoranes fue «bochado» por el entonces intendente Fernando de la Rúa por ser «incompatible con la actividad hípica». Ahora confían en tener más suerte; la inversión total rondará los u$s 20 millones. De Achával aclara que la empresa «no tiene deudas financieras», que los u$s 26 millones que llevan invertidos desde la concesión «fueron hechos como aportes de capital con fondos propios», y que en la actualidad el hipódromo tiene un déficit operativo de u$s 500.000 mensuales. La rebaja de premios, asegura, «no nos saca del rojo, porque representa apenas u$s 300.000 por mes».

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