26 de junio 2001 - 00:00

Escasany, duro: si el Estado no cumple su rol, hay anarquía

Escasany, duro: si el Estado no cumple su rol, hay anarquía
Eduardo Escasany dio ayer el discurso de apertura más encendido que se recuerde en muchos años de reuniones de banqueros. Con tono pausado, claro y calmo; pero con frases directas y punzantes y sin vueltas, dio un verdadero listado de los temas que hoy atentan contra las inversiones en la Argentina. Concretamente el presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), que tuvo la responsabilidad de abrir el fuego en la reunión de ayer de banqueros, habló de la peligrosa «anarquía» a la que podría llegarse si el «poder del Estado no existe» en relación a la «violencia cotidiana» que se vive diariamente.

Además criticó «las denuncias sobre presuntos delitos, que parecen estar motivados políticamente». Lo notable del mensaje de Escasany es que la mayoría de los reclamos no tienen que ver directamente con cuestiones económicas, sino más bien con fallas del poder político.

Escasany, que preparó durante todo el fin de semana detenidamente su discurso, habló también de los «fuertes brotes de xenofobia» contra las empresas españolas que invierten en el país. Tibiamente el jefe de Gobierno porteño Aníbal Ibarra asumió la responsabilidad de responder a Escasany por parte de la Alianza. Sin mayor fuerza ni preparación sólo dijo que hay que respetar la ley y opinó que los reclamos para bajar el gasto público y el equilibrio fiscal «no pueden ser causas nacionales».

Los principales pasajes de los discursos de Eduardo Escasany y Aníbal Ibarra de ayer en la apertura de la Reunión Anual de ABA en el Hotel Hilton, fueron los siguientes:

Eduardo Escasany:

• Nuestra Nación viene de tres años de recesión, lo que ha deprimido el ánimo colectivo.

• Además de las cuestiones internacionales hubo fuerzas endógenas que empujaron la recesión. En primer lugar la dificultad para bajar el gasto primario consolidado, que parece inmune a los avatares de la economía internacional.

• A pesar de todo lo que se habla sobre la necesidad de combatir la evasión, no se advierte ningún logro relevante en tal sentido, no obstante los enormes recursos que maneja la AFIP.
Siempre se grava a los que ya pagan, llevando a aquél al desánimo.

• Los objetivos del plan de competitividad lo compartimos plenamente. Para reforzarlo es necesario encarar con seriedad una reforma del Estado.

• No creemos conveniente transferir recursos del sector privado al público, ni que éste tenga un rol relevante en la asignación de éstos, ya que la experiencia histórica del siglo XX demuestra que esto lleva al despilfarro.

• La vigencia de la ley es un requisito central para una convivencia civilizada.
Vivimos inmersos en un clima de violencia cotidiana por el auge del delito y por el hecho de que cualquier reclamo se expresa vulnerando el derecho de los demás: cortes de rutas, aeropuertos, de calles, etc. Si no se asegura la vigencia de la ley, el Estado desaparece, ya que la razón de ser de éste es precisamente evitar que la sociedad se transforme en una lucha de todos contra todos.

• Si el Estado desaparece porque las autoridades abdican de su obligación básica, se entroniza la anarquía;
y con ésta reinando no hay ninguna posibilidad de ir resolviendo los problemas económicos y sociales que afligen a nuestra sociedad.

• No es sólo la violencia cotidiana la que perturba al país.
Asistimos a una ola de denuncias que abarca a jueces, legisladores, miembros del Poder Ejecutivo, instituciones, personas, etc. Denuncias que parecen estar motivadas en muchos casos políticamente. Esto contribuye a crear en la sociedad un clima de sospecha, temor y desconfianza.

• A esto hay que agregar también recientes brotes de xenofobia que nada tienen que ver con la mejor tradición argentina.

• Este ambiente de intrigas en nada ayuda a la salud de la República y a la recuperación del país. Es hora de que dejemos de lado estos recelos y rencores.

Aníbal Ibarra:

• El equilibrio fiscal y la baja del gasto público no pueden convertirse en una causa nacional. La economía argentina no será competitiva con sólo alcanzar el equilibrio fiscal.

• Lo que estamos aprendiendo de un modo doloroso en estos meses, en estos años de crisis, es que la integración territorial y social no es sólo una demanda moral, sino un complemento ético de la modernidad capitalista.

• Yo sé que el déficit fiscal y la dimensión del gasto público argentino son problemas fundamentales. Pero la modernidad argentina exige agregar algunas ideas, además de la batalla por el equilibrio fiscal y la reducción del gasto público.

• Algunos de ustedes me dirán que sin reducción del gasto público y sin equilibrio fiscal no habrá competitividad. Es posible. Estoy de acuerdo. Pero yo les respondo que la economía argentina, o mejor dicho, la sociedad argentina, no será competitiva ni logrará integrase al mundo sólo por alcanzar el equilibrio fiscal. Y mucho menos a través de una brusca, brutal y frontal reducción del gasto público.


• Estoy apelando a ustedes, líderes del sector financiero, para que comprometan su respaldo a las políticas de reactivación. Porque cuando se habla de la «confianza de los mercados» se está haciendo referencia a las expectativas que despierta una medida económica. Sin duda los bancos forman parte sustancial en la generación de confianza, tanto interna como internacional.

Dejá tu comentario

Te puede interesar