Santander, España (enviado especial) -Quizá parezca una interpretación demasiado lineal, pero todas las lecturas sobre la recuperación y consolidación económica -en casos emblemáticos como los de España y Chile-, se posan sobre un punto clave: el abordaje muy cauto sobre las tragedias políticas del pasado más o menos reciente.
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En las tres rondas de disertantes realizadas ayer, en lo que fue la primera jornada del Seminario sobre América Latina que organiza el Banco Santander en esta ciudad, el capítulo «pasado» copó parte de las exposiciones. En todos los casos hubo sugerencias -o intimaciones- a cerrar heridas. Miguel Roca Junyent, uno de los siete padres de la Constitución española, fue quien graficó con mayor precisión ese proceso. «Sin pactos no hay progreso, sin pactos no hay democracia. Esto aunque los pactos molesten», afirmó.
España fue, justamente, un paradigma en materia de acuerdos políticos macro, como el Pacto de la Moncloa. En la misma mesa donde se analizó el despegue de España, Emilio Lamo de Espinosa, sociólogo de la Universidad Complutense, señaló como un fenómeno saludable que marcó la recuperación del país el hecho de que comenzó «a mirar hacia el futuro y hacia afuera» y «dejó de mirar hacia atrás». «En un momento hay que decidir si tratar de solucionar las rencillas de nuestros padres y abuelos o tratar de mejorar la vida de nuestros hijos y nietos», definió. Lamo de Espinosa comparó con los casos latinoamericanos que, en España, «pasaron más de 30 años» y «el tiempo ayudó a olvidar».
También Enrique Iglesias, titular de la Secretaría General Iberoamericana, hizo una referencia al tema cuando cuestionó «cierto revisionismo» en algunos países de América latina -se lo había consultado sobre Venezuela y Bolivia- respecto de las políticas proteccionistas de otras épocas. Por último, la historiadora Lucía Santa Cruz, del Consejo de Administración del Santander en Chile, tomó una dirección similar. Habló de «transición pacífica» y se recostó sobre una frase de Aylwin cuando, en materia de derechos humanos, habló de verdad y justicia «en la medida de lo posible».
Hubo, claro, otra referencia: recordó que, ahora, con la democracia consolidada se cayeron las leyes de amnistía y hay 500 militares enjuiciados por estar implicados en acciones de tortura y secuestro.
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