"Estamos comprando un 'Rodrigazo' futuro"
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P.: Con respecto a la inflación, ¿qué hay que esperar?
A.M.: El gobierno confía en el superávit fiscal como ancla contra la inflación, pero en realidad esa herramienta no sirve. El desborde monetario que hubo entre enero de 2005 y enero de 2006, donde el circulante creció casi 30%, no se soluciona con superávit y con ineficaces acuerdos de precios. Estimo que la inflación ya tiene un piso de 15%, y puede llegar a 20%. Y esto empeora si hay aumentos de tarifas en los servicios públicos.
P.: Ya que menciona las empresas de servicios públicos, ¿cuál cree que será la actitud del gobierno en las negociaciones?
A.M.: El gobierno intentará controlar las compañías mediante la vía de subsidios para no permitir aumentos, que sembrarían tensión en el tema precios. Por eso digo que el escenario es hacia una estatización «de hecho». En la misma dirección de control de las expectativas inflacionarias se dirige el pedido de Kirchner a los intendentes bonaerenses para que no suban las tasas municipales. Igualmente, hay que tener cuidado, porque cuanto más se intente frenar la actualización de precios, más fuerte va a ser la suba después. Estamos comprando un « Rodrigazo» cada vez más grande para el futuro.
P.: ¿Cuál es su opinión de la actual política monetaria?
A.M.: El Central no quiere subir las tasas de interés. Por eso piensa en aumentar los encajes tres puntos para sacar liquidez del mercado. Por cierto que se trata de la misma medida que propuso Lavagna antes de dejar el gobierno y que fue rechazada en concordancia con la postura presidencial. Independientemente de esto, una cosa que sabe cualquier banquero central del mundo es que no se pueden controlar todas las variables al mismo tiempo. Y acá pretendemos controlar tres: tipo de cambio, inflación y tasa de interés. A lo sumo podemos controlar una de ellas. La política de sostener el tipo de cambio es inconsistente con tener una inflación bajo control ya que las intervenciones que necesita hacer el BCRA en el mercado cambiario son enormes y permanentes. De hecho, se está duplicando el ritmo de compras del año pasado, lo que requiere una emisión monetaria muy importante. Si bien no vamos a ver aumentos galopantes de precios, la tendencia es clara. La tasas de interés son francamente negativas y hoy, si uno invierte en un plazo fijo pierde en el año 8%. Hay un subsidio al consumo en un economía con un flojísimo nivel de inversión y con la capacidad instalada saturada, una situación de exceso de demanda que va a los precios. Entonces, si queremos bajar la inflación, hay que subir las tasas y dejar flotar el tipo de cambio.
P.: ¿Cree que el nivel de inversión es bajo?
A.M.: Sí, por supuesto. Ni siquiera alcanza el necesario para mantener la economía creciendo a 5%, para lo que se necesitarían unos 4 puntos porcentuales más. Además, las mediciones están sucias, ya que sólo un tercio es inversión productiva. El resto se concentra en celulares, construcción de viviendas y vehículos de transporte. Las mejoras en infraestructura son también escasas en servicios públicos, especialmente en energía.
P.: ¿Y cuál es la solución?
A.M.: El gobierno no encuentra la solución porque es parte del problema, con su discurso antiempresa y su poco respeto por el sector privado. La inversión debe transformarse en una cuestión de Estado.
M. L.




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