Estudian "escudo fiscal" para repatriar dólares
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Luis Inácio Lula da Silva
El esquema básico que se pergeñó es otorgar una amnistía sobre todos los delitos cambiarios y tributarios a cambio de traer los capitales del exterior sin dar a conocer la identidad del contribuyente y previo pago del impuesto correspondiente (como en Italia). Precisamente la garantía de anonimato es uno de los mayores escollos que enfrenta la iniciativa oficial, a la luz de varios casos de corrupción recientes donde las comisiones investigadoras parlamentarias no pudieron garantizarlo.
Dentro del gobierno aún no se alcanzó un consenso sobre el proyecto final. Algunos proponen establecer el escudo fiscal por un plazo de hasta un año.
El proyecto en realidad data de cuando Lula asumió la presidencia en 2003, pero fue descartado por el contexto económico desfavorable de un dólar muy apreciado y fuga de capitales por desconfianza sobre la línea del nuevo gobierno.
Sin embargo, fueron los grandes empresarios brasileños quienes retomaron la iniciativa y se la reclamaron a Lula. Hace unos pocos meses, el presidente personalmente le informó del proyecto a un selecto grupo de empresarios y banqueros. Ahora, con una mejor situación cambiaria y una alta credibilidad de Lula, el proyecto, si bien es «marketineado» políticamente para que los aliados del gobierno puedan digerirlo, tiene mayores chances de implementarse.
Cabe recordar que ya otros presidentes intentaron una medida similar, como por ejemplo Joao Batista Figueiredo en 1984 -tras la crisis de la deuda externa latinoamericana- o Fernando Collor de Mello, quien quizá fue el más práctico al simplificar los trámites para que los extranjeros invirtieran en el mercado bursátil poniendo en igualdad de condiciones a los brasileños con dinero en el exterior. La última iniciativa fue la de Fernando Henrique Cardoso, que sólo apuntaba a actualizar la declaración de bienes sin revelar el origen de los fondos.



