24 de noviembre 2006 - 00:00

Etica pública

Había dudas ayer -y nadie en el gobierno las resolvía plenamente- respecto de la adecuación de la designación de Sergio Chodos en la Secretaría de Energía a las exigencias de la Ley de Etica Pública. Sucede que esa norma impide que alguien que ejerció la función pública pase a trabajar en una compañía ligada a la actividad en la que se desempeñó, salvo que medie un determinado lapso. Chodos dejó la Secretaría que hoy ocupa -aunque en un nivel jerárquico inferior- para ir a trabajar al estudio Bruchou-Fernández Madero y, desde allí, asesorar a bancos que se mueven en el mercado de títulos públicos. Antes había realizado el circuito anterior: trabajó en Bruchou y, desde allí, pasó a la Secretaría, desde donde se contrató a ese estudio como asesor jurídico del canje de Roberto Lavagna. Un par de diputados de la oposición estudiaba anoche el caso y no descartaba la formulación de una denuncia contra el flamante funcionario.

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