En un intento por reajustar el gasto agrícola, la Comisión Europea propuso reemplazar los subsidios a los cultivos y la ganadería por un único pago por finca.
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Los planes apuntan a ayudar a financiar la entrada de 10 nuevos Estados al bloque de 15 naciones a partir de 2004, y a reforzar la posición de la UE en las conversaciones sobre comercio. Poner fin a los subsidios vinculados a la producción favoreciendo los pagos únicos eximirá gran parte de los gastos agrícolas europeos de los límites aplicados en la Organización Mundial de Comercio.
«El nuevo pago único agrícola no distorsionará el comercio internacional y no perjudicará a los países en desarrollo», dijo el comisionado de Agricultura, Franz Fischler.
«Esto acrecentará el capital negociador de la UE en la OMC. Bajar las barreras comerciales para los productos agrícolas en la Organización Mundial de Comercio es clave para convencer a países como la India y la Argentina de que bajen los aranceles industriales y las restricciones a los servicios comerciales antes de que se cumpla el plazo de fin de 2004. Se espera que Francia e Italia, cuyos agricultores están entre los mayores beneficiarios de la ayuda de la UE, se opongan a las propuestas de Fischler, que pondrá como condición para el pago único que se cumplan las pautas ambientales, de bienestar animal y de seguridad alimentaria. Exportadores agrícolas, como Australia, Brasil y Canadá, podrían asimismo no sentirse satisfechos. Estos países acusan a la UE y a los Estados Unidos de proteger sus mercados e inflar los precios mundiales subsidiando su producción agrícola. El gasto agrícola de la UE amenaza con dispararse con la entrada de 10 nuevos países. Polonia, el mayor de los países principalmente de Europa del Este que van a ingresar, tiene más vacas lecheras que los 15 actuales miembros de la UE en conjunto.
Los negociadores de la OMC tienen hasta el 31 de marzo para acordar un marco a fin de eliminar los subsidios a las exportaciones agrícolas, rebajando los pagos a los agricultores y disminuyendo los aranceles de importación como parte de un tratado global de apertura de los mercados iniciado en la capital de Qatar, Doha, en 2001.
En este contexto, Allen Johnson, principal negociador agrícola de los Estados Unidos ante la Organización Mundial de Comercio en Ginebra, indicó que «las reformas sobre las que hablan no van lo suficientemente lejos. E incluso estas modestas ideas son bloqueadas por países que no parecen entender que se necesita liderazgo y no el statu quo».
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