Evaluando a Hércules
-
El BCRA registró su segunda mayor compra de dólares de 2026, pero las reservas rozaron mínimos del año: las causas
-
Inflación, guerra en Medio Oriente y crédito privado: las definiciones de Powell sobre la economía de EEUU
Creo que el discurso antiextranjero se ha exacerbado hasta el punto que hoy día el pueblo cree más que antes que hemos derrotado al enemigo externo, particularmente en el área de las discusiones con el FMI, las privatizadas, los bancos y la deuda externa. ¡Y falta mencionar las conspiraciones internacionales para robarnos el agua! En esto le doy un cero al gobierno por exacerbar los sentimientos xenófobos de un pueblo golpeado por la crisis económica e institucional cuyos orígenes son profundamente internos.
3. Restablecer las reglas de juego del capitalismo (50%)
En este aspecto, el principal obstáculo es el discurso desconcertante de Kirchner y sus aliados de izquierda. En la práctica, se mantienen las reglas básicas de la economía de mercado y seguimos en «piloto automático». Un 50% de cumplimiento.
4. Poner en caja a los piqueteros (0%)
En esto estamos mal y seguimos peor. El país es zona liberada para las acciones ilegales de estas organizaciones que, además, se financian con fondos públicos. Se están poniendo de moda los golpes civiles contra gobiernos democráticos en toda América latina y nuestros piqueteros se presentan como una institucionalización de la desobediencia civil y la antidemocracia. Nuevamente cero.
5. Devolverles la plata a los caceroleros (60%)
Con costos e injusticias, el problema ha sido prácticamente terminado. Esperemos que los bonos y compensaciones puedan ser pagados. Podíamos imaginar soluciones mejores, pero también había muchas peores. No hay más cacerolazos y el público vuelve a depositar en los bancos de a poco. Un 60% de logro es apropiado.
6. Darles trabajo a los coleros, limpiavidrios y falsos artesanos (0%)
Los piqueteros han reemplazado a los coleros y cada vez hay más limpiavidrios y falsos artesanos. También cada vez hay más secuestradores (según alguna interpretación judicial, no serían delincuentes sino pobres personas forzadas al delito por la desocupación). Los más de 2 millones de recipientes del Plan Jefas y Jefes de Hogar oscurecen las verdaderas y alarmantes cifras de la desocupación. La flexibilización del mercado laboral ha desaparecido de la agenda, se renovó el decreto de Duhalde dificultando los despidos y eso atenta contra la creación de nuevos empleos: al fin y al cabo, si ya hay un decreto para los empleados viejos, ¿por qué no podrían poner otro para los empleados más nuevos? Fuera de mantener el Plan JJH, se ha mantenido el statu quo del mercado laboral, o sea un sistema obsoleto, distorsionado, anticompetitivo y socialmente injusto. El grado de cumplimiento en esta área ha sido nulo.
7. Soportar el embate inicial de las quiebras, desalojos y despidos congelados por este gobierno (el de Duhalde) (40%)
Los desalojos se manejaron con prudencia, dada la magnitud de la crisis. Predominaron los acuerdos de mercado y sólo se intervino en pocos casos extremos. La ley de bienes culturales representa un atraso con obvias connotaciones políticas y el problema de los despidos fue postergado sin fecha cierta. Personalmente, creo que el gobierno no hizo desastres en esta área porque no tiene plata ni crédito. El caso de bienes culturales permitió arreglar una quiebra privada sin plata pública pero a costa de dinero ajeno y de la verdadera libertad de prensa. Tiene 40%.
8. Reformar la política, especialmente a nivel de aparatos provinciales (40%)
Más que reformar la política, la imagen es que se está tratando de construir un nuevo aparato, más poderoso que los existentes pero con los mismos métodos y objetivos. Es difícil esperar reforma de los aparatos provinciales proveniente de un gobierno puesto en el poder por el justicialismo bonaerense. Dada la simbiosis entre la corrupción política y la policial, es meritorio el embate reciente contra la corrupción policial en todos los niveles. Quizás éste sea el inicio de cambios institucionales más profundos. Las dudas son muchas pero le damos 40%, basados más en un deseo que en hechos ciertos.
9. Volver a recaudar, eliminando las retenciones y el impuesto al cheque (80%)
Creo que la AFIP está haciendo un excelente trabajo, actuando profesionalmente y con bajo perfil. La recuperación cíclica de la actividad también ha ayudado y el resultado es una importante y necesaria suba en la recaudación. Creo que las autoridades económicas están conscientes de la necesidad de reducir y eventualmente eliminar las retenciones y el impuesto al cheque (así se acordó con el FMI). También es meritorio que no hayan inventado nuevos impuestos. En este punto se merece 80%.
10. Recrear una moneda creíble y un sistema financiero operativo (50%)
Los bancos siguen con patrimonio negativo, culpa de la pesificación asimétrica forzada, y se han sumado las AFJP y probablemente las compañías de seguros. Dentro de la visión maniqueísta del gobierno, el sistema financiero forma parte del grupo de los «malos». Quizás esto sea parte de una estrategia de ganar primero la simpatía de una población duramente castigada por la crisis y sesgada hacia una visión progresista y conspirativa. Posiblemente las cosas no se deterioren aun más, pero difícilmente vuelvan inversiones a este sector por muchos años. Por otro lado, la emisión se ha manejado discretamente y se ha mantenido la estabilidad de precios. Sólo por este último punto creemos que se ha cumplido la tarea en 50%.
11. Defender la libertad de prensa asegurando que los medios defiendan la verdad y no sus intereses económicos (0%)
Los propios medios y algunos políticos denuncian que ha habido una política oficial de manejo de algunos medios masivos. A ellos y a la ley de bienes culturales me remito para otorgar un gran cero de cumplimiento en esta área.
12. Renegociar la deuda externa e interna (40%)
Antes de renegociar la deuda, lo más importante es negociar cuánto vamos a pagar, o sea el superávit fiscal. Esto se convino con el FMI en un acuerdo lamentable: el superávit será de 3%, lo cual apenas alcanza para pagar la mitad de la deuda que el gobierno arbitrariamente decidió que servirá regularmente. Como no queda plata para servir la deuda en default, no es sorpresa que se pida una quita de 75% y pagar el resto no con cash sino con otros bonos del mismo país en default, incluso pidiendo plazos de gracia, bajos intereses y plazos más largos. Creo que el paupérrimo acuerdo con el FMI (que actuó más como acreedor que como auditor) y la quita de 75% son una mala señal para un proceso que es indispensable terminar cuanto antes, a fin de que comience la recuperación genuina de la situación económica. Un 40% es un grado de cumplimiento quizás exagerado para esta tarea.
13. Llamar a Ulises para que ayude a Hércules con las tareas que faltan (0%)
Este último punto pretendió ser una nota de humor en medio de tantas desgracias juntas. La realidad superó mi humorada: en vez de Ulises (o de Schwarzenegger), el Presidente eligió a Hebe de Bonafini, a Horacio Verbitsky, a Miguel Bonasso y a Eugenio Zaffaroni para ayudarlo en las tareas más difíciles. Kirchner y su equipo tienen buenas chances de ganar el partido: por lo menos, todos patean para el mismo lado.
• Un párrafo final oficialista
El lector adicto a las matemáticas advertirá que se ha otorgado un grado de cumplimiento promedio de 31% (bajo el supuesto de que todas las tareas tienen igual importancia). Esta performance puede ser considerada positiva si se recuerda que el gobierno asumió hace sólo cinco meses. Todavía quedaría casi 70% por hacer para terminar con la herencia recibida y ponerse a trabajar en serio para hacer un país mejor. Kirchner tiene más de cuatro años para eso. Por otro lado, una visión opositora argumentaría que el cumplimiento no ha sido mayor porque el gobierno no sabe o no quiere cumplir con las tareas seleccionadas.
Para terminar con una nota de optimismo, recordemos que en el último Indice Global de Percepción de Corrupción elaborado por Transparency International (2003), la Argentina sacó solamente 25% de la calificación máxima. O sea que nuestra evaluación (subjetiva) del gobierno de Kirchner superó a la de TI sobre la Argentina por un amplio 24%, lo cual es mucho decir dado que una viene tratando de mejorar hace 193 años y el otro hace sólo 5 meses.
(*) Economista. Rector de la Universidad del CEMA.




Dejá tu comentario