Explicaciones de un empresario "mimado" por el kirchnerismo

Economía

Osvaldo Acosta se instala en el sillón con incomodidad; su cara denota desconfianza; está en guardia. «No estoy acostumbrado a hablar con la prensa; fundé Electroingeniería en 1977 y desde entonces trabajamos en silencio.» Ese silencio se quebró casi por obligación cuando su constructora se convirtió a ojos del empresariado y del periodismo en una de las «mimadas» por el gobierno. Acosta tiene 80% de Electroingeniería; el restante 20% es de su socio Gerardo Ferreira, ex militante del ERP y que en esos tiempos comenzó a cimentar su amistad con el secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos Zannini (se conocieron en la cárcel, donde el hoy funcionario estaba preso por militar en alguna de las variantes del maoísmo criollo). Hincha de Instituto de Córdoba (su socio es «pirata»), le gusta salir a pescar con sus amigos, tomar mate en su oficina y jugar al truco cada vez que puede. Periodistas de este diario dialogaron extensamente con Acosta. Veamos lo más saliente de esa charla.

Periodista: Cuéntenos el inicio de sus empresas.

Osvaldo Acosta: Fundé Electroingeniería en 1977 con otros tres socios. Ferreira entró años después; nos conocíamos de la facultad donde él era delegado y yo compartía sus ideas...

P.: ¿Usted también estuvo en el ERP?

O.A.:
No, pero sí en tomas de facultad, en manifestaciones... Eran años turbulentos y todos los estudiantes, de algún modo u otro, participábamos...

P.: ¿Ahí empezó también la amistad entre Ferreira y Zannini?

O.A.: No, fue en la cárcel en la década del setenta.

P.: ¿Zannini es el nexo entre ustedes y el gobierno?

O.A.: Mire, eso es algo que viene diciéndose desde hace tiempo, que somos socios o amigos del gobierno, que nos favorecen en las licitaciones... Gerardo es amigo de Zannini, pero es una relación meramente social.

Electroingeniería es hoy la empresa número uno de ingeniería del país, en parte porque muchos de nuestros competidores desaparecieron desde 1977. Nosotros seguimos creciendo, e hicimos obras con SADE (hoy Skanska), con Impregilo, con ENDESA...

P.: ¿Cuánto facturaron en obras este año, y cuánto en 2001?

O.A.: Este año, unos $ 230 millones, contra $ 65 millones de 2001. Ahí teníamos 600 empleados, hoy 1.000. Entre otras, estamos participando de la construcción de las líneas Puerto Madryn/ Pico Truncado y Yacyretá/General Rodríguez, por un total de u$s 700 millones.

P.: ¿No tenían un acuerdo con Skanska como subcontratistas?

O.A.: Sí, pero no se cumplió; era para la obra en Yacyretá. Cotizamos para los dos tramos, el norte y el sur, y ganamos el norte, pero perdimos el sur, en el que íbamos con Skanska... Ellos se retiraron, les compramos los equipos de tendido eléctrico que tenían sin actividad y asumimos la obra de Yacyretá con nuestra propia gente y dirección. El tema es que nosotros seguimos cuando se cayeron otros. Techint está casi inactiva en construcciones, Mc-Kee desapareció, lo mismo que la constructora de Soldati... No somos los únicos, pero sí los más importantes del sector.

P.: Pero, de nuevo, ¿cuánto de ese crecimiento debe ser atribuido a su buena relación con el actual gobierno?

O.A.: ¡Pero si también tenemos obras en Perú, Bolivia, Paraguay, Uruguay! Tratamos de tener buenas relaciones con todos nuestros clientes. Pero nunca hicimos obra pública en Santa Cruz, que junto con Mendoza son las dos únicas provincias en esa condición. En cambio, en Corrientes fue nuestra primera obra eléctrica, una línea de alta tensión que se hizo con capitales privados en 1992.

P.: ¿Y entonces, si empezaron como agentes de capitales privados, por qué «eligen» a ENARSA (o sea, una empresa estatal) como socia para entrar en Transener?

O.A.: Hace cuatro años nos interesa Transener. En 2004 hablamos con Marcelo Mindlin (actual accionista principal de la empresa) para entrar. Ofertamos por la parte que puso en venta Petrobras (50% de Citelec, controlante de Transener) pero ellos se la vendieron al fondo Eaton Park, a través de una tal «Primrose». Miramos el expediente y nos preguntamos: «¿Quién es Primrose?». Descubrimos que tenía un capital de ocho mil euros, con accionistas en Grand Cayman, Bahamas, Bermuda... Cuando se vendió Transener, 60% era de PeCom Energía, 10% de los trabajadores y 30% del Estado. Se vendió todo, repito, y compró Mindlin, que no tenía experiencia en operar energía. La peleamos, insistimos ante Petrobras, hasta sufrimos algún maltrato, y al final igualamos la oferta de Eaton Park.

P.: ¿Cuánto pagarán por ese 50%?

O.A.:
Sesenta millones de dólares, a partes iguales con ENARSA. Nuestra parte, antes de que me lo pregunte, nos la financiará el ABN Amro, que primero nos dará un crédito puente por el total, después se sindicará el crédito, después un bono...

P.: Mindlin no tenía experiencia en operaciones energéticas, pero fue el que renegoció la deuda. En esa fase de la compañía, ¿no hacía falta más un financiero que un energético?

O.A.: Es verdad, es verdad... Mindlin fue quien hizo viable a Transener y seguramente la salvó de males mayores. Vamos a juntarnos con él para acordar la agenda de la empresa. Tenemos la obligación de llevarnos bien.

P.: ¿Es verdad también que desde el gobierno les «sugirieron» insistir porque lo de Eaton Park no iba a andar? ¿Y por eso se asociaron con ENARSA?

O.A.: Decidimos pelearla con ellos porque a mí me gusta que el Estado se desarrolle bien, que la Argentina y su desarrollo no dependan de factores extranjeros.

P.: O sea que está en contra de las privatizaciones...

O.A.: Estoy de acuerdo con las privatizaciones si el Estado no es capaz de gestionar, pero sí debe elegir su socio. El sector público no puede perder la capacidad de decisión sobre los servicios públicos básicos y esenciales. Me alegra entonces que ENARSA esté en Transener y también en otras áreas de negocios. Comparto la iniciativa de que un empresario nacional participe de YPF, para que sea un bien social útil a la sociedad.

Dejá tu comentario