Exportaciones argentinas no sirven para reactivar

Economía

Soja, trigo, petróleo y girasol, principales exportaciones argentinas no harán que el país vuelva a crecer y a desarrollarse. Es más, la Argentina no exporta ninguno de los principales 25 productos que garantizarían un aumento en la competitividad de un país. La conclusión parte de la comparación entre las exportaciones argentinas contra el listado de los principales «Productos dinámicos en las exportaciones mundiales» que aparecen en el informe World Investment Report 2002 que anualmente prepara la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y Desarrollo (UNCTAD) sobre la situación de la economía real en el mundo. Indica este trabajo que otros países con los que la Argentina podría compararse por su nivel de desarrollo, o por lo menos el que tenía hasta 2001, sí están exportando alguno de estos productos. Entre estas naciones figuran Irlanda, Costa Rica, Hungría y México.

•Valor agregado

Según el informe de las Naciones Unidas, que en el trabajo correspondiente a 2002 se concentró en el valor agregado que deben alcanzar las exportaciones para multiplicar el producto de una economía y volverla más competitiva y ayudar al desarrollo, los productos de alta tecnología y con un nivel importante de investigación son fundamentales. Los microcircuitos electrónicos figuran en primer lugar, seguidos de las partes y accesorios de máquinas para la elaboración de datos, las unidades de almacenamiento digital y los transmisores y receptores de televisión, radio, radiotelegrafía y radiotelefonía. Esto quiere decir que la industria vinculada a la computación, la informática y la electrónica figuran entre los cuatro importantes sectores que un país debería estimular para que aumenten sus exportaciones con alto valor agregado y competitividad. En quinto puesto aparecen los medicamentos y los productos genéricos vinculados a la biotecnología. Luego, siempre en el listado que publicó la UNCTAD, están los sectores relacionados con las telecomunicaciones (aparatos, accesorios, sistemas de empalme y reproducción de sonidos en general). Recién en el puesto número 11 aparece un sector más tradicional y que no requeriría mayor nivel de especialización: los juguetes para niños y de salón.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), entre enero y julio de este año (cuando el país ya había abandonado la convertibilidad), mantuvo el mismo cuadro exportador de los últimos cinco años concentrado en los productos primarios, manufacturas de origen agropecuario y los combustibles. En los hechos la Argentina es un país que no puede salir de la concentración de exportaciones de commodities y bienes con un muy escaso valor agregado. El principal capítulo que exporta la Argentina hoy es el de cereales (esencialmente maíz, trigo, soja y girasol), sin tratamiento o con escaso valor agregado. Paradójicamente el segundo envío al exterior es el de «Residuos y Desperdicios Alimentarios» que, más allá del nombre curioso, se trata de derivados de los cereales con alto valor alimenticio. La Argentina exporta en tercer lugar grasas y aceites, que aumentaron luego de la salida de la convertibilidad. Luego aparece el petróleo crudo. Recién en el quinto lugar figura un capítulo que podría vincularse con el listado de la ONU: las exportaciones de material de transporte terrestre. Hay que tener en cuenta que en realidad los envíos al exterior de vehículos se concentran en las exportaciones de las terminales hacia Brasil por la vigencia del Mercosur y no de una situación de alta competitividad del país más allá de casos puntuales.

El problema que señala la UNCTAD ante los países que concentran sus exportaciones en los productos primarios o con escaso valor agregado, es que sufren permanentemente la volatilidad de los precios internacionales, no generan competitividad a una economía, no permiten creación de puestos de trabajo con alto valor y especialización y, fundamentalmente, no permiten aumentar las divisas sin tener en cuenta los precios internacionales.

No es ésta la situación de otros países con los que la Argentina podría compararse según su grado de desarrollo, por lo menos potencial. El informe de 2002 de la ONU analizó la realidad exportadora de
Costa Rica, Hungría, Irlanda y México; estados que durante gran parte de la década del '90 competían con la Argentina por captar inversiones.

El principal exportador de Costa Rica es la empresa Intel, que tiene en este país su principal planta de conductores, procesadores y artículos electrónicos. En el listado de los primeros 10 exportadores de este país figuran además los laboratorios Abott y Merk Sharp & Dohme, Baxter (fabricante de semiconductores) y Remecinc y Trimpot (insumos electrónicos). Hungría tiene como principal exportador a la filial local de la automotriz alemana Audi, seguido de IBM (informática, computación y electrónica), Philips (electrónica y telecomunicaciones), General Electric (electrónica), Opel (automotriz), Alcoa (aluminio), Suzuki (automotriz) y Samsung (electrónica). En todos los casos se trata de inversiones de multinacionales que se realizaron durante la década del '90, luego de la caída del Muro de Berlín, donde se garantizaron planes de promoción impositiva y de giros de dividendos que nunca se alteraron.

Irlanda generalmente es tomado como un ejemplo de país poco desarrollado por décadas y marginado de otros estados modernos de Europa que en base a políticas económicas acertadas logró importantes niveles de desarrollo. Los principales exportadores de este país durante 2001 según la UNCTAD fueron Intel, Dell Products, Microsoft y Apple, tres de las principales empresas de informática y desarrollos de productos vinculados a la computación; que eligieron a Irlanda como la sede de sus inversiones en Europa.

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