Extraño modo de frustrar reacción

Economía

Todo estaba acorde con los cánones clásicos, el mercado había cumplido con la premisa de dejar decantar por vía precios la presión vendedora. Y, al unísono, la oferta se mostraba decreciente al retroceder las cotizaciones. Casi como para pronosticar una llegada al piso natural y posibilitando un primer rebote, si se mejoraba en el volumen de negocios. Todo corría por tales rieles durante el viernes, llegando el Merval a los 1.784 puntos y tras partir de 1.762. Pero, un «algo» fue enturbiando los ánimos en el ambiente, la plaza recibió una corriente fuerte de órdenes de salida y lo que se perfilaba para registrar una mejora, terminó por irse del otro lado, tras perder todo el terreno ganado. El mínimo llegó a 1.758, con el cierre apenas mejorando en 1.762. Esto dejó 0,12% de signo negativo. La semana arrojó malas noticias para los dos recintos vecinos. El Bovespa al doble que el índice local, con 6,3% de caída; las líderes locales en 3,3%, y un viernes que no fue lo peor por estadística aunque muy sugestivo por su desempeño. El dato que falta, el total negociado, da idea de la superación de ritmo en la fecha final: volvió a los tres dígitos en acciones, con cifra casi redonda de $ 100 millones de efectivo. La creencia general entre operadores fue que las ventas «no estaban, sino que aparecieron». Y que existió un detonante sobre la estabilidad en el cargo de alto funcionario. En tal caso, la especie fue capaz de horadar los ánimos, se confirme o no en próximos días, y dejando frustrada una reacción que desde los factores naturales parecía poder concretarse. Día de debut de Petrobras «madre» en nuestro ambiente bursátil, presentada en la Bolsa de Comercio, lástima que el marco jugó una mala pasada.

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