30 de septiembre 2005 - 00:00

Favor a pymes entre lo útil y lo político

Roberto Lavagna
Roberto Lavagna
Roberto Lavagna le hizo dos aportes al partido oficial. Posar en la Casa de Gobierno para la foto junto a Néstor y Cristina Kirchner para que no le digan duhaldista y contribuir a impregnar al matrimonio gobernante de la cierta fama que le atribuyen. Además, le creó un proyecto para comerciantes, personal de pocos asociados, empresas medianas y pequeñas. Se trata de brindarles el beneficio de no pagar el Impuesto a las Ganancias durante dos años -o dos ejercicios, más correcto- siempre y cuando no repartan beneficios a los accionistas o simplemente dueños.

De eso se trata aunque ayer este diario informó con fallas la noticia que significará una merma considerable del ingreso del Estado pero, claro, inevitable frente al problema número 2 de la economía (el primero, por más urgente, es el de la inflación) como es la falta de inversión.

Es de solución compleja la propuesta porque, por ejemplo, se pide o exige -no se aclara bien- si no pagar dividendos para reinvertir las utilidades debe ir acompañado de no reducir personal. Pero resulta que habitualmente una empresa invierte no para ampliar su buffet, por caso, sino para comprar máquinas de mejor tecnología que operan con menos gente. Esa es la gran encrucijada mundial de la economía moderna, la tecnología que desplaza el trabajo humano, y no parece que vaya a ser resuelto en un mero proyecto en un país periférico como la Argentina. Más si ese proyecto tiene sospecha de efecto electoral.

• Riesgo

Aparte, la inversión siempre es igual al ahorro. Se invierte con lo que se ahorra -una persona, empresa o país- y si no se tiene capital disponible, se pide prestado para pagar, en el futuro, con el ahorro que genere la plata así obtenida. En todo eso hay riesgo y, en definitiva, la inversión depende de las expectativas favorables que se tengan para asumirlo.

Por eso el anuncio suena electoral porque crear un país que atraiga inversiones con «clima de negocios» es mucho más difícil que lanzar un proyecto de subsidio como este anunciado. Puede darse que no se pague por utilidades, de acuerdo con el proyecto, y se retengan, pero colocando el capital no repartido a interés puede ganar buena plata para distribuir dividendos a accionistas o sueldos a los dos años o dos ejercicios cuando la medida cesa, en base al cálculo de que las empresas pagan ganancias sobre intereses en relación con personas. O no repartir las utilidades en blanco y pagarlas en « negro» o en aumentos en directorios.

La seriedad de Economía debería pasar por eliminar el impuesto al cheque, reducir el IVA, retenciones e impuestos en general, etc. Sería más útil que proyectos como los presentados ayer, aunque hayan sido aplaudidos por empresarios, porque en realidad lo que faltan son esos estímulos reales a la inversión.

• Diferencia

Las estimaciones oficiales hablan de unas 600.000 pymes que podrían ingresar en el sistema, de un total de más de 3 millones que en teoría serían pymes, sean éstas industriales, comerciales o de servicios. La diferencia radica en los requisitos que se piden para poder acceder al beneficio, fundamentalmente en lo referido a la necesidad de tener a la totalidad de los empleados con los aportes previsionales al día. Sucede que, según los datos del INDEC, el nivel de trabajadores «en negro» en la Argentina alcanza alrededor de 50%, porcentaje que en las pequeñas y medianas empresas trepa a más de 70%. Por esto, y a no ser que se produzca un vuelco radical en la intención de blanquear personal, entre las pymes es difícil que el grueso de estas empresas puedan acceder al beneficio. Según la Secretaría de Industria, los primeros que podrían incorporarse al plan serían pequeños exportadores con contratos en firme desde el exterior, los que sumarían en total unas 100.000 compañías.

Técnicamente la medida apunta a descontar del pago de Ganancias de la inversión que una pyme concrete, por ejemplo, con la ampliación de plantas, compra de maquinaria y equipos, adquisición de vehículos, fabricaciónelaboración o importación de bienes de capital en general, mejoras edilicias en general y la adquisición o construcción de inmuebles que puedan ser imputados al proceso productivo. Se descartarán compras personales que concreten los titulares o accionistas de las empresas y que sumen a los activos de la pyme.

Para acceder al beneficio, el responsable contable de la sociedad deberá firmar una declaración jurada donde se debe detallar la inversión y su destino dentro de la actividad de la compañía, junto con el monto. Luego, una vez cerrado el ejercicio, ese dinero se podrá descontar directamente del pago de Ganancias.

El beneficio también puede concretarse hacia adelante, anunciando luego de declarar qué monto del Impuesto a las Ganancias se reinvertirá en el año posterior al cierre de las utilidades. En todos los casos el tiempo máximo para poder acceder a esta ventaja serán dos años (a partir del ejercicio 2006) en el caso de bienes muebles y a 4 años cuando se trate de inmuebles. Si se determina que la reinversión es menor o si se ejecuta en un plazo mayor, la pyme deberá abonar la diferencia entre lo declarado originalmente y el costo de la inversión, más las actualizaciones de capital. En ningún caso se permitirá aplicar los ajustes por inflación, que continúan prohibidos en el sistema tributario argentino. Una futura norma de la AFIP determinará si esta liquidación debe hacerse en un sólo mes o si se podrá desagregar en los anticipos del ejercicio próximo.

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