4 de diciembre 2002 - 00:00

Fayt: "Todos en la Corte ya conocían mi depósito"

Carlos Fayt se sintió ayer víctima de una supuesta conspiración para ser apartado del caso que debe definir la constitucionalidad o inconstitucionalidad de la pesificación aunque se negó a revelar nombres. La decisión la tomó pasadas las 16, cuando se enteró de las filtraciones periodísticas de lo ocurrido en el acuerdo de la mañana en el que participaron sus pares Antonio Boggiano, Augusto Belluscio, Adolfo Vázquez, Eduardo Moliné O'Connor y Enrique Petracchi. En esa reunión cerrada, Fayt reveló tener un plazo fijo en dólares que transfirió a bonos aunque defendió su criterio de no haberlo hecho público antes porque en su vocalía «y sus pares de la Corte lo conocían». Para el juez, se trataba de una cuestión de «graves razones de delicadeza». Este es el diálogo que mantuvo con un hombre de este diario:

Periodista: ¿Es cierto que usted reveló ser el tenedor de un plazo fijo en dólares?


Carlos Fayt:
Tomé conocimiento de que se había filtrado un reconocimiento mío en el acuerdo de la mañana donde expliqué las diferencias entre ahorristas e inversores. En ese marco, reconocí ser el tenedor de un plazo fijo en el Banco Nación, producto de un reintegro por fondos adeudados a todos los jueces de la Nación. Su existencia fue denunciada tanto en mi declaración jurada, como marca la ley de ética pública, como ante la Administración Federal de Ingresos Públicos. Aclaro esto para aventar cualquier extremo de sospecha de imparcialidad o de buscar beneficios personales.

P.: ¿Cuál va a ser su actitud a partir de ahora?


C.F.:
Acabo de comunicarle al doctor (Eduardo) Moliné O'Connor, a cargo de la presidencia (de la Corte), que me excusaré indeclinablemente en la causa Beratz y en todas aquellas en las que se encuentre en juego la validez constitucional de las normas que le continuaron que se refieren a la pesificación. Lo hago por graves razones de delicadeza porque, inexplicablemente, ha tomado estado público, con mi firma incluida, un proyecto con mi voto que fuera enviado de manera reservada al resto de mis colegas que integran este tribunal.

P.: ¿Existen críticas a su decisión de revelar su plazo fijo ahora y no antes de tratar la pesificación?


C.F.:
Pero si todos en la Corte lo conocían, en mi vocalía, los otros jueces. Podría haberme excusado antes de Smith (el fallo que declaró inconstitucional el «corralito»), pero no lo hice porque no me consideré incurso en las causales de apartamiento.

P.: ¿Pero no cree que esto puede empañar su proceder?


C.F.:
Podría haberme beneficiado cobrando todo el plazo fijo por mi condición de hombre mayor de 70 años y no lo hice.

Muchos menos por ser juez de la Corte. Me hubiera excusado y no habría tenido este problema pero ante la gravedad institucional de este caso, decidí que no era digno apartarse.

P.: ¿Por qué lo hace ahora, pese a que otros de sus colegas sostienen que no debería excusarse?


C.F.:
No obstante la meridiana inexistencia de causales, me provoca un fuerte malestar todo este submundo de sospechas que hoy he conocido. Esto me mueve a excusarme de manera indeclinable.

P.: ¿Usted se cree víctima de una conspiración?


C.F.:
No hay claridad de procedimientos. Reconozco la fuente de las versiones. Había que sacar a Fayt.

P.: ¿Quién o quiénes son los responsables?


C.F.:
Marchamos sin rumbo. Los hechos son sagrados, la opinión es libre. Se trata de presentar el caso como actuando de manera parcial o buscando un futuro beneficiario, nada más alejado de mi interés personal de buscar en todas las cosas la equidad y la justicia.

P.: ¿A cuánto ascendió su plazo fijo?


C.F.:
A unos u$s 200.000. Pero le repito, tienen un origen legítimo por haberlos cobrado como producto de un juicio que hicieron todos los jueces. Mi conducta imparcial me llevó a no hacer prevalecer ni siquiera el beneficio del cobro anticipado por razones de edad.

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