27 de agosto 2020 - 00:00

Diálogos de Wall Street

¿Cambio profundo en la Fed? Consultamos a Gordon Gekko en la antesala de Jackson Hole, el evento del año para los banqueros centrales del globo.

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos.

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos.

Periodista: ¿Se viene una “nueva” Fed? ¿Se apresta Jay Powell a anunciar un renovado enfoque de política monetaria, que podría estar disponible tan pronto como a partir de la próxima reunión?

Gordon Gekko: Es el turno de la conferencia anual de Jackson Hole, jueves y viernes (hoy y mañana), y es la expectativa.

P.: Es un Jackson Hole con distanciamiento social. Sin las conversaciones de pasillo. ¿Cree que igual Powell pondrá allí toda la carne en el asador?

G.G.: Lo sugiere el título de su disertación: “Revisión del Esquema de Política Monetaria”. Y es lo que se promete en el “off the récord”.

P.: No será la primera vez que el banco central utiliza el mitin para anunciar una herramienta, o un enfoque, novedosos. ¿Qué se trae Powell entre manos? ¿Se referirá a la adopción del control de la curva de rendimientos, como el Banco de Japón? ¿A un cambio de metas de inflación, quizás?

G.G.: No se sabe por cierto, pero se intuye que lo primero no entusiasma en demasía mientras sobre lo segundo sí hay interés, una tradición de meditar y darle vueltas al asunto, y más convicción sobre su conveniencia.

P.: ¿Quizás pueda haber espacio para añadir en la caja de herramientas las tasas de interés negativas como lo hace regularmente el BCE?

G.G.: Las tasas negativas se descartaron en noviembre pasado. Traen más costos que beneficios, en la visión de la Fed. Ese casillero lo tacharía.

P.: ¿Y un aumento de la meta de inflación de 2% a 3%? Eso lo propuso John Williams, en su momento, cuando presidía la Fed de San Francisco. Y hoy es quien conduce la mesa de operaciones de la institución.

G.G.: Es una idea que tiene prosapia en la Fed. Y fuera de ella, también la impulsó Olivier Blanchard cuando estaba en el FMI y hablaba de una curva de Philllips cada vez más plana.

P.: ¿Tibio, tibio?

G.G.: Quedó siempre en la tibieza de los papeles de estudio. Es demasiado riesgoso, y podría ser un dolor de cabeza si se lo interpreta mal. Y en la actualidad casi con seguridad se lo asimilaría a una intención aviesa de favorecer una licuación de las variables nominales tras la fortísima expansión de los agregados monetarios.

P.: ¿Y entonces?

G.G.: La idea sería mantener la meta anual de inflación en 2%, pero cambiar su forma de cómputo.

P.: No parece un giro copernicano.

G.G.: Sería un cambio importante. Trata de darle una respuesta al mismo problema que desvelaba a Williams y a Blanchard. Piense que desde 2012, salvo un periodo fugaz en 2018, la Fed no logra cumplir con su objetivo de 2% de inflación.

P.: No por exceso, vale aclarar. Siempre por defecto. Porque los precios no sostienen un alza del 2% al año.

G.G.: Tal cual. Lo cual no deja de ser un problema. Por eso nadie propone reducir la meta al 1% o 1,5%. Para peor, lo acabamos de decir, la Fed respeta el límite nominal de la tasa cero. Ve inconvenientes serios en dejar que fed funds se ubique debajo de cero.

P.: ¿Cuál sería el problema?

G.G.: Que en la medida en que este fenómeno persiste también las expectativas de inflación son más bajas, se apartan de la meta de 2% (hacia abajo), y el incumplimiento de la meta se convierte en la norma, y no en la excepción. Cuando ocurre un shock real, y la política monetaria tiene que responder, tiene menos espacio convencional para hacerlo y choca muy pronto con el límite de la tasa cero. La consecuencia es que la actividad económica se resiente más (o se recupera menos).

P.: ¿Y qué cree que Powell va a anunciar?

G.G.: Que la Fed se propone alcanzar una meta de inflación promedio de 2% anual.

P.: A ver si lo entendí. Fed funds hoy está en el entorno de cero. Y la inflación no llega a 1,5%. Pero si la inflación sube, debería irse por encima de 2% para alcanzar una meta promedio. Lo novedoso que la Fed me dice es que se va a tomar mucho más tiempo para combatir la suba de precios. Será lo opuesto a la Fed preventiva de Alan Greenspan de los noventa.

G.G.: Así es. La Fed tiene la convicción –probada en el pizarrón– de que paradójicamente así podrá cumplir mejor la meta de 2%, inclusive en definición original.

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