Diálogos de Wall Street

Economía

¿Cambio profundo en la Fed? Consultamos a Gordon Gekko en la antesala de Jackson Hole, el evento del año para los banqueros centrales del globo.

Periodista: ¿Se viene una “nueva” Fed? ¿Se apresta Jay Powell a anunciar un renovado enfoque de política monetaria, que podría estar disponible tan pronto como a partir de la próxima reunión?

Gordon Gekko: Es el turno de la conferencia anual de Jackson Hole, jueves y viernes (hoy y mañana), y es la expectativa.

P.: Es un Jackson Hole con distanciamiento social. Sin las conversaciones de pasillo. ¿Cree que igual Powell pondrá allí toda la carne en el asador?

G.G.: Lo sugiere el título de su disertación: “Revisión del Esquema de Política Monetaria”. Y es lo que se promete en el “off the récord”.

P.: No será la primera vez que el banco central utiliza el mitin para anunciar una herramienta, o un enfoque, novedosos. ¿Qué se trae Powell entre manos? ¿Se referirá a la adopción del control de la curva de rendimientos, como el Banco de Japón? ¿A un cambio de metas de inflación, quizás?

G.G.: No se sabe por cierto, pero se intuye que lo primero no entusiasma en demasía mientras sobre lo segundo sí hay interés, una tradición de meditar y darle vueltas al asunto, y más convicción sobre su conveniencia.

P.: ¿Quizás pueda haber espacio para añadir en la caja de herramientas las tasas de interés negativas como lo hace regularmente el BCE?

G.G.: Las tasas negativas se descartaron en noviembre pasado. Traen más costos que beneficios, en la visión de la Fed. Ese casillero lo tacharía.

P.: ¿Y un aumento de la meta de inflación de 2% a 3%? Eso lo propuso John Williams, en su momento, cuando presidía la Fed de San Francisco. Y hoy es quien conduce la mesa de operaciones de la institución.

G.G.: Es una idea que tiene prosapia en la Fed. Y fuera de ella, también la impulsó Olivier Blanchard cuando estaba en el FMI y hablaba de una curva de Philllips cada vez más plana.

P.: ¿Tibio, tibio?

G.G.: Quedó siempre en la tibieza de los papeles de estudio. Es demasiado riesgoso, y podría ser un dolor de cabeza si se lo interpreta mal. Y en la actualidad casi con seguridad se lo asimilaría a una intención aviesa de favorecer una licuación de las variables nominales tras la fortísima expansión de los agregados monetarios.

P.: ¿Y entonces?

G.G.: La idea sería mantener la meta anual de inflación en 2%, pero cambiar su forma de cómputo.

P.: No parece un giro copernicano.

G.G.: Sería un cambio importante. Trata de darle una respuesta al mismo problema que desvelaba a Williams y a Blanchard. Piense que desde 2012, salvo un periodo fugaz en 2018, la Fed no logra cumplir con su objetivo de 2% de inflación.

P.: No por exceso, vale aclarar. Siempre por defecto. Porque los precios no sostienen un alza del 2% al año.

G.G.: Tal cual. Lo cual no deja de ser un problema. Por eso nadie propone reducir la meta al 1% o 1,5%. Para peor, lo acabamos de decir, la Fed respeta el límite nominal de la tasa cero. Ve inconvenientes serios en dejar que fed funds se ubique debajo de cero.

P.: ¿Cuál sería el problema?

G.G.: Que en la medida en que este fenómeno persiste también las expectativas de inflación son más bajas, se apartan de la meta de 2% (hacia abajo), y el incumplimiento de la meta se convierte en la norma, y no en la excepción. Cuando ocurre un shock real, y la política monetaria tiene que responder, tiene menos espacio convencional para hacerlo y choca muy pronto con el límite de la tasa cero. La consecuencia es que la actividad económica se resiente más (o se recupera menos).

P.: ¿Y qué cree que Powell va a anunciar?

G.G.: Que la Fed se propone alcanzar una meta de inflación promedio de 2% anual.

P.: A ver si lo entendí. Fed funds hoy está en el entorno de cero. Y la inflación no llega a 1,5%. Pero si la inflación sube, debería irse por encima de 2% para alcanzar una meta promedio. Lo novedoso que la Fed me dice es que se va a tomar mucho más tiempo para combatir la suba de precios. Será lo opuesto a la Fed preventiva de Alan Greenspan de los noventa.

G.G.: Así es. La Fed tiene la convicción –probada en el pizarrón– de que paradójicamente así podrá cumplir mejor la meta de 2%, inclusive en definición original.

Dejá tu comentario